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Domingo 06 de Abril de 2014

Doble discurso al ritmo de la bailanta

Un mes le llevó al Concejo alumbrar un pacto para aumentar el boleto. Durante los primeros quince días, la comisión de Servicios Públicos ni siquiera trató el tema.

Un mes le llevó al Concejo alumbrar un pacto para aumentar el boleto. Durante los primeros quince días, la comisión de Servicios Públicos ni siquiera trató el tema. Y en el segundo período, vivió de cuarto intermedio en cuarto intermedio tratando de sumar votos. Todo, mientras el Ejecutivo inventaba paros y se victimizaba tratando de forzar las negociaciones.

   Con ese contexto de fondo el oficialismo se vio obligado a caer en brazos del aliado con piel de opositor que siempre aparece en los momentos más difíciles: Jorge Boasso. El radical logró destrabar el conflicto, algo que a los operadores del Frente Progresista les había resultado imposible, o por incapacidad o por viajes pautados con anterioridad que los hicieron ir a Europa justo cuando más se los necesitaba.

   Le guste o no a los hombres de la rosa roja, Boasso les dio la gobernabilidad tantas veces proclamada y hasta les impuso la creación del medio boleto universitario. Algo que, casi como en una película cómica, se adjudicaron sectores del socialismo reivindicando políticas progresistas minutos después de que el pacto estaba sellado.

   ¿Si es tan buena esta iniciativa, por qué el espacio político que gobierna esta ciudad desde hace 25 años no la impulsó antes? Hace una década y tras reiterados pedidos del dueño de la desaparecida empresa Las Delicias, Rubén Rodríguez, estaban entretenidos realizando una poda a las franquicias de mayores de 69 años. Sería entonces paradójico cortar subsidios a jubilados y dárselos ahora a estudiantes. Pero algunos legisladores del Frente Progresista están algo olvidadizos.

   Ahora será cuestión de los técnicos determinar cómo impactará en el sistema de transporte el hecho de que al menos 10 mil alumnos universitarios paguen la mitad del pasaje cada vez que se suban a un colectivo.

   Con un boleto a $4,30, lejos de los $4,80 que pedía el oficialismo, y con más gente viajando con franquicias a bordo de las unidades, todo indica que en pocos meses los rosarinos volverán a ser espectadores de otro sainete por el aumento del pasaje en el Concejo. No olvidemos que el 2015 es un año electoral y en el Palacio Vasallo hay varios que se quieren calzar el traje de intendente, lo que hace que esos debates se dilaten.

   La suba de la tarifa de colectivos irrumpió en la escena mediática de esta semana casi al mismo tiempo en que otro tema empezaba a inquietar a la Intendencia. Un miembro de la flamante comisión directiva de Central Córdoba recibió dos balazos en la puerta de su casa y un texto amenazante: “No se metan con Poker”.

   Poker Night es la bailanta que desde 2011 funciona sin habilitación en la sede de Central Córdoba (San Martín al 3200) y que se transformó en un calvario para la gente de la zona. Es decir, al mismo gobierno que anunció que el 2014 “será el año de la zona sur” le suceden estas cosas, y en la zona sur.

   El flamante presidente de Central Córdoba, Carlos Lancelotti, admitió que no pueden ocupar el club porque la bailanta se adueñó de gran parte de la entidad. Según detalló, Poker Night funciona allí gracias a un convenio que selló con las anteriores autoridades charrúas.

Interés. La actividad de Poker Night hasta motivó el interés de los integrantes de la comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados de la provincia. Oscar Urruty, uno de sus integrantes, dijo esta semana que “hay versiones que ligan esa bailanta a actividades de comercialización de drogas”.

   No tenía autorización, se presume que dentro de sus instalaciones se incurría en un delito y funcionaba sin inconvenientes ante la inacción municipal. Es muy curioso que algunos concejales que formaron hasta parte de comisiones de Central Córdoba hayan desconocido lo que sucedía durante las noches en Poker Night.

No sorprende. Pero en esta época de dobles discursos todo es posible. Desde celebrar el medio boleto universitario cuando hace una década se recortaban los pases a los jubilados hasta condenar lo que sucede en la entidad charrúa conociendo perfectamente los entretelones. Todo por el mismo precio... y al ritmo de la bailanta.

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