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Domingo 20 de Julio de 2008

Divina comedia

Es raro. Este país es raro. No me digan que no tiene algo de comedia. De "Divina comedia", de poema teológico. Primero fueron los tiempos del Dante, el hombre que desciende al infierno. Más de cien días de todos contra todos.

Es raro. Este país es raro. No me digan que no tiene algo de comedia. De "Divina comedia", de poema teológico. Primero fueron los tiempos del Dante, el hombre que desciende al infierno. Más de cien días de todos contra todos.

Personajes del pasado, del presente, adúlteros, suicidas y traidores, considerados los peores pecadores.

Ahora parece ser el momento de la fe personificada en Beatriz. Del brote de soja al brote místico.

Los obispos rezan la oración de la patria. Pichetto echa mano al Evangelio de San Juan y le habla a Cobos como a Judas Iscariote. “¡Lo que tenga que hacer hágalo pronto!”, le ordena al traidor.

Celebran los dirigentes del campo. "Tenemos que trabajar para terminar con la pobreza y la indigencia. Queremos que se reactive el país, tenemos la tecnología y la fuerza para hacerlo", improvisa Llambías sobre un litúrgico escenario con imágenes de las vírgenes de Luján e Itatí.

Purgatorio.

Cerca de la cumbre está la fuente Eunoe. Al beber se olvidan todas las cosas malas y sólo se recuerdan las buenas.

Cobos recibe llamados. Cientos de llamados. Pero uno es especial. Viene nada menos que de la mano de Dios.

Por si quedan dudas, Carrió ratifica la existencia del Creador. “Dios existe -asegura Lilita-, hemos tenido una revolución en paz. Dios obró en la historia y también en Julio Cobos".

La gente se fervoriza. Ya no sólo llama a Cobos sino que le manda regalos y cartas, como al Gauchito Gil (y... será lo que será este Cobos, pero a esta altura nadie podrá decir que no estuvo gauchito).

Defección. De eso no se habla. La paz no esté contigo.

La misa no terminó. Falta aún un personaje: el de Virgilio, alegoría de la razón.

Y el final. Dicen que Dante Alighieri llamó sencillamente "Commedia" a su libro porque de acuerdo con el esquema clásico no podía ser una tragedia ya que su final es feliz. Paraíso. Rosa inmensa. En cada uno de sus pétalos se encuentra un alma. Dante, rodeado de coros angélicos encuentra a su amada. Su nombre (Beatrice) significa justamente "dadora de felicidad".

Que así sea y podamos ir en paz.

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