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Jueves 12 de Marzo de 2015

Disfrutar de las bibliotecas populares

Como vieja maestra normalista busco en internet (¡ya dejé el gordo diccionario!) el significado de “recomendar”.

Como vieja maestra normalista busco en internet (¡ya dejé el gordo diccionario!) el significado de “recomendar”. Leo: “Encargar, pedir o dar orden a alguien para que tome a su cuidado una persona o un negocio”. Me gusta, adopto el término “tomar a su cuidado” y entro en tema. Reflexionemos maestros, padres y todo adulto que se preocupe por la educación, qué ofrecemos a esta nueva generación. Nada de caer en el remanido “el tiempo pasado fue mejor”. Entonces ¿cómo tomar a nuestro cuidado a esta pléyade de alumnos, hijos, nietos, vecinos y amigos de amigos? Múltiples espacios en la ciudad ofrecen posibilidades para reencontrarnos. Pero quiero recomendar especialmente a las bibliotecas populares. Una biblioteca popular es una asociación civil autónoma, creada por la vocación solidaria y el compromiso cívico de un grupo de vecinos. Dirigida y sostenida, básicamente, por sus socios pero abierta a todos. La mayoría de la casi treintena que tiene Rosario ofrece espacios de promoción a la lectura. Y la mayoría asume el reto de asimilar los distintos soportes y recursos. Talleres y conferencias, teatro, exposiciones, apoyo escolar, ludoteca, clases de idiomas, canto y otras muchas más. Desde el 23 de septiembre de 1870, bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, y amparadas por la ley 419 que crea la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, tenemos el derecho de apropiarnos de estos espacios pluralistas y abrirlos a esta nueva generación que pide responsabilidad y buena disposición de nuestra parte. Desde el 7 de junio de 1947 existe la Asociación de Bibliotecas Populares de Rosario (facebook/asocbibliotecaspopularesrosario).

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