Selección argentina
Lunes 14 de Noviembre de 2016

Dioses y demonios

De aquellos buenos jugadores que alguien creyó fantásticos a estos...

De aquellos buenos jugadores que alguien creyó fantásticos a estos...

La costumbre de endiosar rápidamente. Ni mala ni buena. Costumbre al fin. Hace poco más de dos años el pueblo futbolero se debatía en eternas discusiones sobre si había que poner a los cuatro fantásticos. En ese tiempo los fantásticos eran Messi, Di María, Higuaín y Agüero. Hoy de fantásticos tienen poco y nada. Sólo Leo se salva de la crítica impiadosa porque su nivel sigue siendo superlativo para el común de los mortales, amén de algún partido de regular para abajo, que dicho sea de paso en la selección se vienen dando más seguido de lo habitual. Si Fideo, el Kun o Pipita rinden (alguno más que otro) en Paris Saint Germain, Manchester City y Juventus es porque algo mantienen. Pero indudablemente no en la selección. Y se hace foco en ellos porque hoy son los más cuestionados en el equipo del Patón Bauza, aunque hay otros que también entran en la volteada. A la distancia es mucho más sencillo entender que nunca Argentina tuvo, salvo Messi, a ningún superdotado, fantástico ni nada por el estilo. Gran parte del problema es de quien se creyó el cuento de que Argentina era (o es) un equipo plagado de figuras, con la obligación de ganar todo lo que juegue. En aquel momento, igual que ahora, sin Messi era un equipo apenas discreto. Con ciertas capacidades, por supuesto. Porque la final de un Mundial no es para cualquiera. Pero la capacidad para dar el salto de calidad cuando la realidad lo amerita también hace a los grandes equipos. Quien creyó hace algo más de 800 días, y de ahí para atrás también, que Argentina era, futbolísticamente, lo más grande hoy debiera hacerse cargo de haber colaborado a crear una visión distorsionada de la realidad. Porque de buenos jugadores a fenómenos hay un trecho enorme en el recorrido. Ayer dioses. Hoy demonios. Ni una cosa ni la otra. Simplemente buenos futbolistas, de los que en otras partes del mundo también hay.

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