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Viernes 07 de Junio de 2013

Dios y las lluvias no son argentinos

El que habla es un encumbrado secretario de estado que intenta describir el impacto de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal y la elección de Jorge Bergoglio como Papa.

“Los políticos argentinos descubrieron en 15 días que Dios es mucho más poderoso y eterno que sus propias ambiciones”. El que habla es un encumbrado secretario de estado que intenta describir el impacto de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal y la elección de Jorge Bergoglio como Papa. “En los dos casos, obraron con soberbia. Ni cruzaron por su imaginación la posibilidad de esos eventos. Así les fue”, concluye este hombre con más de 10 años en despachos de Balcarce 50.

Francisco descolocó al gobierno nacional creyendo que podría actuar en el escenario internacional la “peleíta” que había dado mientras el hombre de fe era arzobispo de Buenos Aires. La contundente algarabía argentina y mundial por la llegada de un hombre que ingresa al “top five” de los decisores del planeta provocó una marcha atrás en la consideración de Cristina Kirchner y su elenco de interpretadores y aduladores pasando del dedo en alto en el atril al obsequio de un equipo de mate ironizado (¿sin querer?) por el presidente Pepe Mujica el mismo día que lanzó un maleducado giro dialéctico personal sobre ella. Mujica bien podía haberse centrado en la crítica a la política exterior de nuestro país tan poco respetuosa del Mercosur como de la solidaridad internacional que se pregona. Raro en un hombre de su trayectoria y simpleza, se equivocó feo.

Sin embargo, la catástrofe hídrica de estos días fue, claramente, un exabrupto de la naturaleza pero que va de la mano de una no excusable impericia pre y post diluvio. La Ciudad de Buenos Aires es el sitio geográfico con más ingreso per cápita y por metro cuadrado y merecería tener un diagrama de prevención a la altura de su nivel. Es penoso ver el modo en que algunos funcionarios reparten comunicados diciendo que sólo esperaban 50 milímetros de agua y lo confrontan con los 150 promedio que cayeron. ¿Y? ¿No debería la Capital tener un servicio propio de alertas? Eso, sin contar las ausencias de muchos de los responsables políticos en el mismo territorio en donde, por ejemplo, se disputó un peligroso circuito callejero de Súper TC 2000 en pleno corazón urbano.

“Soy un ser humano que tiene derecho a unos días de descanso con su familia”, justificó Mauricio Macri. El caso es que este ser humano eligió voluntariamente ser administrador de los servicios públicos esenciales de su ciudad y encima pretende ser presidente de la Nación en escasos dos años. A seis meses de una elección crucial para definir su proyecto no hubiese venido nada mal que un político de su envergadura y de sus aspiraciones pensara en suspender todas sus vacaciones en el 2013. “Mauricio tiene mentalidad empresarial. No cree en la política del contacto  directo de todos los santos días. Confía en sus equipos”, explica uno de sus múltiples asesores de imagen. Podría verse desde ese costado o bien analizarse desde la pregunta de si tiene vocación política en serio y conciencia de que para eso hay que  poner en segundo plano todo otro objetivo para alcanzar y saber ejercer el poder. Trabajar, en suma.

Es cierto que no fue el único que trastabilló a la hora de dar cuenta ante una emergencia de su compromiso con la función. El vicegobernador Gabriel Mariotto no estaba en casa; la ministra Alicia Kirchner, al frente nada menos que de Desarrollo social, acusó una reunión en París por la Unesco, y el verborrágico jefe de Gabinete porteño Horacio Rodríguez Larreta fue fotografiado bajando de un avión con partida desde Europa mientras miles de porteños estaban sin luz ni agua. El peor caso fue el del mendaz intendente de La Plata Pablo Bruera, que “truchó” fotos y twits desde Rio de Janeiro. “No pienso renunciar. Todo lo contrario”, le dijo a este cronista el alcalde. Habrá que desentrañar qué significa el “todo lo contrario”. Ojalá no sea aspirar a más cargos para los que evidentemente no está preparado. Bruera, ni bien baje el agua y la tensión, deberá preparar sus petates para retirarse. Sólo un milagro puede salvarlo ya que su padrino político, el ministro Julio Alak, y la Cámpora, cada vez más activa y carente de margen para el disenso aún con los suyos, le han soltado la mano.

Mirando a nuestra provincia e intentando aprender de lo ocurrido, uno se pregunta: ¿Tienen Rosario y Santa Fe, por poner un ejemplo, diseñado un operativo de emergencia para evacuaciones ante casos como este? ¿Se ensaya periódicamente? ¿Se instruye a la población para que sepa ante un alerta del caso cómo reaccionar? En Israel, por poner un caso extremo en donde la violencia y las emergencias están a la orden del día, en cada casa de familia hay un instructivo que prevé que en casos de tragedias debe haber tantas botellas de agua por heladera, posiciones de altura para resguardarse, provisión de alimentos y baterías, etc., etc., etc. ¿Hay algo parecido en nuestra ciudad? ¿O se piensa que esa lluvia no nos moja?

Previsiones tributarias

En donde sí se ha pensado a la hora de la precauciones es en materia de aumentos de servicios esenciales de Santa Fe. El reciente anuncio de un 26,5 por ciento de aumento de la luz y de más de un 23% en el agua puede encuadrarse en la categoría de “tarifazo”. El gobierno de Antonio Bonfatti percibe que tiene margen para semejante aumento y lo anuncia olvidándose que no sólo los servicios de ambas empresas distan de ser los mejores  y, en el caso de EPE, de los más caros del país en el servicio domiciliario, sino que el incremento se da en un escenario complicado a la hora de la gestión misma. La inseguridad, la inercia en las gestiones municipales que se ven en el escaso freno al deterioro cotidiano de ciudades como Rosario y, sobre todo, las discusiones salariales de los empleados públicos que no pueden más que tomar como piso el 26,5 por ciento decretado en la EPE, llevan a conformar un cóctel de incertidumbre en la reacción popular.

Sigue siendo extraño que no se impulsen audiencias públicas que le den a los contribuyentes el derecho a opinar y a conocer los motivos (si existen) de los aumentos hasta ahora explicados tediosamente por los responsables de las empresas. Y más, cuando hace años, el hoy ministro de Seguridad Raúl Lamberto, reclamaba este tipo de discusiones abiertas de los incrementos de servicios cuando gobernaba el PJ.

Evidentemente se ha elegido un período para estos anuncios que intenta estar alejados de los desafíos electorales del 2013. Suena demasiado ambicioso pretender que el ciudadano que ya va a votar en internas en unos seis meses se olvide de lo ocurrido porque las boletas de pago de cada servicio llegan mes a mes.

 

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