La ciudad
Martes 29 de Noviembre de 2016

Dijo que tenía una bomba y activó un operativo policial en el aeropuerto

Un hombre quiso hacerle una broma a un efectivo de la PSA cuando le pidió que se sacara los zapatillas. Fue detenido.

Un mal chiste a la persona inadecuada activó un operativo de seguridad en el Aeropuerto Internacional Rosario (AIR). Un hombre que pretendía embarcarse para abordar un vuelo a San Pablo, en Brasil, se disgustó cuando un efectivo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) le indicó que debía sacarse las zapatillas para completar el protocolo, y dijo que tenía una bomba. "Esto no es un simulacro", informaron los uniformados, que hicieron que el resto de los pasajeros abandonaran el edificio del aeropuerto. El hombre quedó detenido, perdió el vuelo —que finalmente salió a horario— y fue puesto a disposición de la Policía Federal por el delito de "intimidación pública".

La ley 26.102 establece que, en el marco de la función de seguridad preventiva que la PSA debe cumplir en los aeropuertos, sus efectivos deben controlar a los pasajeros, equipajes y mercancías mediante el uso de equipos de rayos X, arcos detectores y canes adiestrados para la detección de narcóticos y explosivos. Y, en el caso de que se presente una situación considerada de riesgo, deben intervenir.

Algo de esto fue lo que ocurrió ayer a la tarde en el aeropuerto Islas Malvinas, en Fisherton, cuando los pasajeros que pretendían abordar un vuelo con destino a San Pablo comenzaron a atravesar los controles de seguridad pertinentes.

El vuelo era el 8.131 de Latam, cuyo despegue estaba previsto para las 16.35, con llegada al aeropuerto Guarulhos de San Pablo, a las 20.15. Dos horas antes comenzaron las tareas de embarque para esta aeronave. Para salir del país, primero hay que atravesar los controles de la PSA, luego se pasa al escritorio de Migraciones, donde se registra que el pasajero sale del país y, por último, Aduana.

En el control de la PSA se controlan los equipajes, que por medio de una cinta son expuestos a rayos X para ver su contenido y, en caso de que un efectivo note algo extraño, se procede a la apertura de la valija. Además, se controla a las personas. Antes de pasar por el detector de metales, se requiere a los pasajeros que se remuevan los cinturones, relojes y otros accesorios que puedan hacer sonar el detector de forma innecesaria. Y, en algunas oportunidades, se les requiere que se quiten los zapatos, que también se escanean con rayos X.

Chiste. Ayer, los uniformados solicitaron a los pasajeros que removieran sus calzados. Pero a un hombre que pretendía viajar a San Pablo eso le pareció excesivo y planteó su malestar a un efectivo de la PSA. Y dijo algo más, a modo de broma: que tenía una bomba.

"Esto no es un simulacro", sostuvo en voz alta el uniformado, que detuvo al pasajero y activó el protocolo de seguridad. De inmediato se desalojó el sector de embarque y el de espera. Todos debieron abandonar el edificio por al menos media hora.

"Se hicieron las tareas de control y, cuando quedó claro que no había nada, volvieron a la sala de embarque", explicó Raúl Garo, director del aeropuerto.

El vuelo, a pesar de las demoras, salió a horario. Pero el sospechoso debió permanecer en Rosario. Quedó detenido por intimidación pública. Este delito está tipificado en el artículo 211 del Código Penal, y establece pena de dos a seis años de prisión a quien "para infundir un temor público o suscitar tumultos o desórdenes, hiciere señales, diere voces de alarma, amenazare con la comisión de un delito de peligro común o empleare otros medios materiales normalmente idóneos para producir tales efectos".

El mismo artículo pena de tres a diez años de prisión a la comisión de cualquiera de los actos anteriores con el empleo de explosivos, agresivos químicos o materias afines.

Papá preso

Luego de la detención del hombre, sus hijas se presentaron en el aeropuerto y se pusieron en contacto con el titular de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Hugo Lucero, para intentar solucionar la situación de su padre. Desde la fuerza de seguridad no revelaron la identidad, la edad ni la procedencia del sospechoso.

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