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Viernes 20 de Enero de 2012

Diferencias e identidad

Como decía Heráclito "que ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el río serán los mismos", el festival de Cosquín y su público siempre son diferentes.

Como decía Heráclito "que ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el río serán los mismos", el festival de Cosquín y su público siempre son diferentes. Los nostálgicos sentencian: "Cosquín ya no es el de antes". Y es verdad.

A la excepcional década de los 60 que consolidó la vigencia del género folclórico argentino, la sucedió el comienzo luminoso de los 70 y su final sumido en la oscuridad. A mediados de los 80, el resurgimiento democrático marcó otro hito con una valiosa camada de compositores e intérpretes.

Sin ahondar en análisis que, casi siempre, superan al analista, hay que decir que en todos los festivales transcurridos hasta hoy hubo polémicas, críticas, consagrados aplaudidos y otros discutidos. Esa existencia contradictoria como la vida misma, confirma su vigencia. Cada año hay quienes descubren a Cosquín y lo atesoran como su mejor recuerdo. Y eso es magia pura e identidad.

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