Ovación
Miércoles 07 de Septiembre de 2016

Diego tuvo a Burru y Messi a Higuaín

Por fin alguien se animó a decirlo de una buena vez, aunque no sea el pensamiento al que se pliega la mayoría de los argentinos.

Por fin alguien se animó a decirlo de una buena vez, aunque no sea el pensamiento al que se pliega la mayoría de los argentinos. Tampoco es la cantinela que habitualmente endulza los oídos de todos los maradonianos. Lo cierto es que Hernán Crespo, aquel fenomenal delantero que se la pasó sometiendo a arqueros con la camiseta de la selección argentina, graficó con claridad terminante la diferencia que él cree que existe entre Diego Maradona y Lionel Messi. "La única diferencia fue que Higuaín no metió el gol contra Alemania en 2014 y Burruchaga sí en el 86".

Crespo sabe que con esta declaración se metió en un pote de dulce de leche y tendrá que remarla duro y parejo para sumar seguidores. Incluso, hasta corre serio riesgo de que alguien crea que el ex atacante habló bajo los efectos de una trasnochada. Pero no es así. Es la pura verdad. O acaso alguien hubiera bajado del pedestal a Leo, como lo hacen los detractores de ocasión cuando Argentina pierde una final, si se consagraba campeón del mundo en 2014. Si pasaba eso hoy todos se habrían colgado del maravilloso pie izquierdo de Lionel.

Messi y Maradona son sencillamente incomparables. Por lo que juegan y jugaron cada uno en su época. Y, sobre todo, porque si hay algo que los distancia son las cualidades futbolísticas. De haber compartido equipo hubieran funcionado como almas complementarias. Aunque ni por asomo Maradona jugó tantos años en el alto nivel competitivo como lo está haciendo Messi en Barcelona. Leo tampoco gozó de la suerte de tener al lado a monstruos como los tuvo Diego en su momento. Mientras uno compartió selección con Passarella, Kempes, Ramón Díaz, Ruggeri, Redondo, Burruchaga, Simeone, Valdano, Caniggia, por citar algunos ejemplos, Leo debe conformarse con una versión más outlet que encabezan Mascherano, Agüero, Higuaín, Di María, Zanetti, Ayala, Tevez o Sorín. Ninguno de la talla de los que disfrutó Diego. Por eso Crespo tiene razón: la única diferencia estuvo en Higuaín y Burruchaga.

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