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Miércoles 17 de Febrero de 2016

Diálogo y madurez son el mejor prólogo para superar el problema

Newell’s comienza una etapa de transición, como el torneo que está jugando.

Newell’s comienza una etapa de transición, como el torneo que está jugando. Atrás quedaron los capítulos de los vaivenes futbolísticos que se escribieron tras el ciclo de esplendor que condujo Gerardo Martino. Ahí nomás, en el conciente colectivo del club, está el aprendizaje que deberán internalizar los que transiten por este atajo hacia el verdadero camino de la recuperación deportiva. Los aciertos de otrora y los yerros recientes forman parte de una misma historia y deberán estar en el espejo retrovisor de aquellos que tienen la enorme responsabilidad de darle mayor calidad institucional. Y también una construcción más homógenea en lo futbolístico. Sin olvidar que este club supo superar de manera mancomunada una etapa mucho más complicada que la actual. Porque hoy el ejercicio sin condicionamientos de la vida política rojinegra debe ser un tránsito de edificación de mayor calidad de gestión, sin que ello implique perder de vista lo realizado en esta fase de reparación democrática.
  Los directivos actuales y los integrantes de las diferentes agrupaciones políticas interpretaron con acierto que no hay proyección sin diálogo, y por eso en una mesa de concertación comenzaron a dirimir las cuestiones de formas para luego darle certidumbre al transcurso de la renovación de autoridades. Después, y en función de los diferentes pensamientos, puedan ofrecer a los socios sus distintos proyectos. Porque de eso se trata, de proyectos, pero no como una simple enunciación de principios que luego mutan de acuerdo a las circunstancias, sino de un plan de gobierno sustentable que contenga el qué se pretende hacer, cómo se realizaría, con qué fondos, en qué plazo, y con quienes. Y de allí buscar su concreción con un valor indeleble: no traicionarse. Porque ello implicaría decepcionar a los que optaron desde la confianza.
  Y en ese modelo de club incluir como pieza fundamental, pero no única, un pensamiento futbolístico a desarrollar, con fuertes convicciones, pero también con la cuota necesaria de pragmatismo  para poder sortear las dificultades. Y que ese sentido práctico no implique un giro de 180 grados, porque allí empiezan los vaivenes que desconfiguran el tan mentado proyecto. Como ocurrió recientemente, donde las partes se impusieron sobre un todo y Newell’s pasó sin escalas de Raggio a Gallego y de ahí a Bernardi. Y la idea original se desprogramó, y con ella los intérpretes, que culminaron atomizados cada uno haciendo una música diferente. Y en ese contexto sumando músicos para que ejecuten una partitura que ni siquiera lo orquesta estable entendía. Y aquí las responsabilidades son directamente proporcional al rol que ocupa cada uno. Cuando más se sube en la pirámide organizativa, más responsable se es.
  Por eso la transición ordenada es la mejor entrada a la remodelación institucional y deportiva. Remodelación porque no se trata de demoler la casa, sino de mejorar su habitabilidad. Y en ese trabajo está Newell’s. Mientras hoy tendrá que seguir compitiendo para ser más competente. Y lo importante es que tiene todo para lograrlo.

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