Policiales
Domingo 02 de Octubre de 2016

Detuvieron a siete agentes de Prefectura por apremios ilegales

Siete efectivos de la Prefectura Naval Argentina (PNA) fueron detenidos luego de que dos jóvenes de 15 y 18 años denunciaran que los habían secuestrado, torturado y asaltado en la villa Zavaleta, en el barrio porteño de Barracas.

Siete efectivos de la Prefectura Naval Argentina (PNA) fueron detenidos luego de que dos jóvenes de 15 y 18 años denunciaran que los habían secuestrado, torturado y asaltado en la villa Zavaleta, en el barrio porteño de Barracas.

Los siete agentes fueron apresados entre jueves y viernes por orden de la jueza María Gabriela Lanz, quien los investiga por apremios ilegales en perjuicio de Ezequiel e Iván, de 15 y 18 años respectivamente. Tras ser arrestados fueron separados de sus cargos mientras se investiga su participación en el hecho.

Interceptados. El episodio ocurrió el sábado 24 de septiembre a la noche pero tomó trascendencia por una denuncia de la revista La Garganta Poderosa que se viralizó en las redes sociales. De acuerdo con la publicación y un comunicado del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) que asiste legalmente a las víctimas, el hecho ocurrió cuando Ezequiel transitaba la villa Zavaleta tras visitar a su abuela y fue interceptado por efectivos de la Policía Federal.

"Iván se acercó para saber qué estaba pasando y los agentes de la Federal le pidieron el documento y lo requisaron", relata el Cels acerca del momento en el que a su amigo también lo revisaron, aunque luego les permitieron irse.

Sin embargo, ambos volvieron a ser interceptados por personal de Prefectura: "Minutos después llegaron al lugar cinco móviles de Prefectura con más de 20 agentes. Los dos jóvenes fueron esposados y trasladados a un destacamento de la fuerza ubicado a pocas cuadras. Ezequiel fue llevado al interior de la garita donde fue golpeado y amenazado. Arriba de uno de los móviles, Iván también fue golpeado", continúa el comunicado.

Simulacros. Tras ello los dos jóvenes fueron trasladados a un descampado frente al Riachuelo, donde "fueron golpeados nuevamente y torturados por segunda vez". Los agresores amenazaron con tirarlos al agua, los golpearon con sus bastones y los sometieron a "simulacros de fusilamiento", disparando sus armas al aire inicialmente y luego amenazándolos con tirarles a ellos. Además, los uniformados les robaron a los chicos las zapatillas, las camperas y hasta el celular de uno de ellos, hasta que por fin los liberaron.

De acuerdo con La Garganta Poderosa, días después los chicos fueron hasta la Fiscalía de Pompeya a prestar declaración por lo ocurrido ante el fiscal de instrucción Marcelo Munilla Lacasa y descubrieron que allí se encontraba uno de sus agresores, lo señalaron y lo denunciaron.

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