La Región
Viernes 29 de Julio de 2016

Detuvieron a dos familiares por la desaparición de un niño de tres años en Ceres

Es el chico que falta de su casa desde el 21 de diciembre. La investigación dio un giro que involucra al entorno del pequeño

La abuela y el abuelastro de Maximiliano Sosa, el niño de tres años desaparecido el 21 de diciembre en Ceres, fueron arrestados ayer en el marco de una serie de operativos realizados en distintos puntos de la provincia y de Santiago del Estero para buscar al pequeño, cuyo paradero sigue siendo desconocido.

Según informaron fuentes del Ministerio de Seguridad, se realizaron 11 allanamientos en la mañana de ayer, siete de los cuales tuvieron lugar en Montefiore, un paraje cercano a Ceres, donde fue detenida la mujer, dos en la misma Ceres y dos en Santiago del Estero, en la localidad de Selva.

En tanto, el hombre fue interceptado en el ingreso norte a la ciudad de Rafaela, cuando se trasladaba con destino a la capital provincial al mando de una unidad sanitaria, en la que trabajaba.

Según se informó, Patricia S. de 40 años, y su pareja Ariel M, de 35 (de ellos se trata) quedaron detenidos e incomunicados en la Alcaidía de Rafaela.

Operativos. Un total de 130 efectivos participaron de los operativos, donde participó personal de la Agencia de Trata, de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones y su sección canes detectores, el área científica de la Policía de Investigaciones; la sección canes y bomberos zapadores de la URII, la Guardia Rural Los Pumas, y las áreas de niñez, derechos humanos y el Centro de Atención Judicial.

El subsecretario de Investigación Criminal y Policías Especiales, Rolando Galfrascoli, dijo que "días después de la desaparición de Maxi Sosa integramos un equipo de trabajo que pusimos a disposición de la fiscalía, quedando la Agencia de Trata de Personas encabezando la investigación".

El funcionario consideró que "hoy es una etapa cúlmine y una de las más importantes de esta investigación penal que busca encontrar con vida a Maxi".

El caso. Maximiliano Sosa, de 3 años, desapareció la tarde del 21 de diciembre del año pasado cuando jugaba con otros chicos en el barrio Juan Pablo en la localidad de Ceres, en el noroeste provincial, cerca de la frontera con Santiago del Estero. Desde entonces se inició un fuerte operativo donde policías, bomberos voluntarios y vecinos iniciaron infructuosamente su búsqueda.

El chico se encontraba bajo el cuidado de su abuela, porque la madre estaba internada a punto de dar a luz un hermanito del niño desaparecido. Tras una búsqueda infructuosa por parte de familiares del nene, se denunció su desaparición en la comisaría local.

Durante las horas siguiente a su desaparición, se tejieron un montón de hipótesis. "Se llegó a decir que se lo habían llevado unos gitanos, pero hay muchas cosas que se dicen y desdicen", sostuvo por entonces el jefe comunal de Ceres, Miguel Busquets. También se dijo que vendedores ambulantes que pasaron por la zona podrían haberse llevado al pequeño a la provincia de Santiago del Estero, a cuyas autoridades también se pidió colaboración.

Por entonces, la abuela del nene, quien tuvo gran protagonismo mediático en la causa y ahora está detenida, dijo que Maximiliano "siempre salía a jugar y volvía; habla muy clarito y se le entiende todo".

Horas después de la desaparición, las autoridades provinciales ofrecieron una recompensa de 100 mil pesos a quien ofreciera datos certeros de su ubicación y para garantizar el anonimato de posibles testigos se colocaron urnas en la Municipalidad de Ceres, la oficina del Correo Argentino y el hospital local para el acercamiento de información en forma anónima.

Entorno. La investigación, que después de los primeros días de conmoción siguió silenciosamente, se volcó al entorno familiar del niño. Incluso, se tomó contacto en su momento con una persona cercana a la familia de Maximiliano (cuya identidad nunca trascendió), quien había dejado de frecuentar sus lugares habituales justamente para la fecha en que desapareció el chico.

Después de meses de tareas, se llegó finalmente a los allanamientos y a la detención de la abuela de Maxi y de su pareja, bajo la supervisión de las jefa y subjefa de Trata, Mónica Viviani y Marcela Romagnoli, respectivamente; el subsecretario de Investigación Criminal y Policías Especiales, Rolando Galfrascoli; el director provincial de Investigación Criminal, Darío Chávez; el director provincial de Investigación Patrimonial, Alejandro Elías; el subdirector de Prevención y Control de Adicciones, Fernando Escobar, y el jefe de Los Pumas, Luis Magaz.

Aunque aún no se brindaron detalles de la imputación que pudiera caberles, se presume que podrían estar incurriendo en encubrimiento. "Los investigadores creen que ellos saben mucho más de lo que dicen", indicó a La Capital una fuente cercana a la investigación.

En los allanamientos, también se secuestraron elementos que serían útiles para la causa.

Los fiscales que intervienen en este caso Diego Vigo y Emilce Fissore, del Ministerio Público de la Acusación de Rafaela. La fiscal Fissore señaló que "las detenciones se pudieron producir en virtud de que, en los últimos días, surgieron datos de relevancia". E indicó que "desde que se inició la búsqueda del menor, nunca la abandonamos. De hecho, nunca descartamos que el niño pueda aparecer con vida".

Aunque no fue confirmado oficialmente, la investigación habría dado un vuelco significativo en los últimos días cuando una escucha telefónica entre miembros de la propia familia reveló un dato que los investigadores consideran fundamental. Es que ya se había solicitado a la Justicia la intervención de algunos teléfonos de la familia, y una de esas conversaciones habría sido clave.

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