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Domingo 22 de Mayo de 2016

"Detrás de las fiestas hay una intensa búsqueda"

Enzo Maqueira relata su experiencia en una novela llamada Electrónica

Enzo Maqueira, un asiduo de las fiestas electrónicas, escribió el libro Electrónica donde hace una catarsis personal de lo que vivió. "Encarné una crisis existencial que creo que pasamos quienes andamos por los 30 y pico, que quedamos entre dos retóricas: la del menemismo y la del kirchnerismo. A nosotros se nos cayó la idea de Dios y del amor", dice.

EM_DASH¿Por qué empezaste a frecuentar las fiestas electrónicas?

—"Nunca fui muy amante del rock y creo que detrás de la movida de las fiestas electrónicas hay una búsqueda de Dios. Vas a buscar ampliar la conciencia, conocer otros mundos, y sobre todo encontrar la paz. Yo terminé como uno más, conectado con químicos de por medio. Allí bailas con los demás pero estás solo en tu mundo. La realidad es que ni somos todos amigos, ni todos estamos bailando juntos. Es una vía de escape, de trascender porque te aburre lo que vivís y creo que en parte es porque tenemos todo resuelto.

EM_DASHMencionaste una crisis existencial ...

—A los de mi generación nos mataron a Dios y también la idea del amor inocente que teníamos. Nuestros viejos se separaron, nosotros mismos vivimos muchas rupturas y se acabó ese fundamento sólido. Ese "algo más" que se supone que hay. Y ahí surge la música electrónica que recupera el contacto con una totalidad en el baile colectivo, y el contacto con el más allá. Los que van no es que se quieren drogar o matar y nada más. Creo que hay una intensa búsqueda.

EM_DASHVos lo relacionás también con el consumismo...

— Sí, porque detrás de toda esta movida somos presas de la ambición de los empresarios. Y también la electrónica tiene que ver con nuestro tiempo: consumimos música hecha con computadoras, nosotros que vivimos frente a las pantallas. A la vez, rodeados de una cultura del consumo excesivo pero no sólo de sustancias, también de emociones. Fuimos educados para consumir likes, drogas, celulares, psicofármacos, y los excesos siempre hacen mal.

Yo soy de las primeras camadas de las fiestas electrónicas y me siento convocado por esa cultura que te invita a evadirte del sistema de consumo. Esta música surgió de las minorías, de un movimiento de igualdad de derechos y la verdad es que la droga en sí te genera una empatía y una comprensión hacia el otro. Hace que se derriben barreras, por eso está tan abierta a la diversidad sexual. Podría decir que esta música es contracultural y reivindica a las minorías.

EM_DASH ¿Qué pasa el día después?

—La resaca es menor que la del alcohol. Si tomaste éxtasis (sin excederte) podés llegar a estar normal. Algunas personas se deprimen un poco.

EM_DASH¿Y lo que sucedió en la Time Warp?

—Fue la crónica de una muerte anunciada, porque cuando se hacen estas fiestas —que se celebran hace muchos años— siempre hay más gente de que la capacidad permitida, siempre hay venta indiscriminada de sustancias, y cuando comprás no sabés ni qué es. El agua se corta... y es clara la ausencia del Estado en los controles, además de empresarios inescrupulosos y los medios de comunicación que cuando hablan de drogas lo hacen apuntando a la marginalidad y al paco y no hablan de este consumo de drogas que atraviesa otras clases sociales y que tienen que ver con las legales y las ilegales.

EM_DASH¿A qué te referís con la "presión por ser feliz"?

—Porque crecimos así, obligados a "ser felices". A nosotros nos mandaron a ser felices, no vivimos guerras, no vivimos la dictadura, ni fuimos a Malvinas. Crecimos sin excusas para no ser felices. Buscamos la felicidad pero no nos enseñaron cómo hacerlo. Nos dijeron que viajáramos y disfrutáramos al máximo nuestra vida, y que no había límites. Somos la primera generación educada por la televisión, y con un fuerte recorte en el presupuesto en educación. Entonces, nos educaron diciéndonos que ser felices era estar en televisión y que hay que ser exitosos a cualquier costo. Creo que por eso buscamos la evasión...

EM_DASH¿Qué sigue?

—Nos debemos un serio debate sobre el consumo de drogas y dejar de pensar que somos un país de "tránsito". También tenemos que cuestionarnos sobre el uso de las pantallas y qué modelos planteamos de éxito.

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