La ciudad
Martes 18 de Octubre de 2016

Detectaron 461 minibasurales crónicos en espacios públicos

Inspectores de la Secretaría de Ambiente recorren los barrios y buscan comprometer a los vecinos. Las multas van de 150 a 800 pesos.

Restos de poda, bolsas de nylon, materiales de construcción y algún que otro mueble en desuso forman parte del basural que crece en la esquina de Sorrento y Sabin, en la zona noroeste de la ciudad. A metros hay una estación de servicios y una plaza, donde trabajan y descansan personas acostumbradas a convivir con ese paisaje. "Cada tanto pasan y lo limpian, pero basta con que un día aparezca una bolsita, para que crezca una montaña", se queja una vecina.

Esa esquina no es la única del barrio donde se acumula la basura, tampoco el noroeste es el único distrito donde los espacios públicos se utilizan como depósitos de residuos. De acuerdo a un relevamiento desarrollado por la Secretaría de Ambiente del municipio, en todo el radio urbano existen unos 461 mini basurales que son frecuentemente asistidos por las empresas que realizan la recolección de residuos.

Es más, la limpieza de esos sitios tiene fondos asignados dentro del presupuesto destinado a barrido y limpieza. Uno de los contratos más onerosos que debe sostener el municipio y significa casi el 15 por ciento de los gastos corrientes del municipio.

Desde la semana pasada, un grupo de inspectores de la secretaría inició una campaña en distintos barrios para informar sobre los días, horarios y maneras correctas de descartar restos de poda y residuos voluminosos, que son recogidos por un servicio diferencial. Además, se anunciaron sanciones para los incumplidores que van de los 150 a los 800 pesos.

Para la secretaria de Ambiente, Marina Borgatello, se trata de "lograr el compromiso de los vecinos en mantener la higiene de calles, veredas y espacios públicos".

En la vía. Los trazados de las vías del ferrocarril, los bordes de las colectoras de avenida Circunvalación, los alrededores del Mercado de Concentración de Fisherton y esquinas o paredones de fábricas y talleres son todos espacios que suelen convertirse en lugares de arrojo clandestinos de residuos.

Como advierten los vecinos de Sorrento y Sabin, en estos lugares también basta que un auto particular deje allí escombros u otros residuos para que el lugar se transforme rápidamente en un basural.

A veces son los carros de los recolectores informales los que descartan allí aquello que, al final del día, no sirve. Otras, las mismas empresas de volquetes depositan allí los desechos inertes que deberían llevarse hasta el predio de Bella Vista.

En la dirección de Fiscalización hay varios antecedentes de sanciones a empresas de volquetes o camiones por arrojar residuos en espacios públicos. Las multas, según lo consideren los jueces de faltas, en caso de infracciones repetidas pueden llegar hasta la clausura del negocio.

Intervenciones. La secretaria de Servicios Públicos apuntó que, en lo que va del año, se pudieron erradicar 22 mini basurales a través de intervenciones conjuntas entre los agentes municipales y vecinos de distintos barrios. "Estamos convencidos de que estas acciones ayudan a sensibilizar y garantizan que las transformaciones se mantengan en el tiempo". sostuvo.

Por ejemplo, en Sorrento y Cullen (noroeste de la ciudad), donde había un basural que ocupaba casi un cuarto de manzana, no sólo se recogieron los residuos sino que el lugar se transformó en una plaza con arenero y juegos para niños. En Jauretche y Larralde (distrito oeste), sobre el paredón de una fábrica, se pintó un mural con los chicos de las escuelas del barrio.

Y, más recientemente en la Semana del Ambiente, en junio pasado, el artista plástico Raúl Gómez trabajó durante toda la jornada —junto a alumnos de las escuelas Nº 1319 José Ortolani, Técnica Nº 660 y la Escuela Media Nº 251— en la construcción de un mural en Empalme Graneros. La actividad tuvo como consigna "vamos a cuidar lo que es de todos".

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