El Mundo
Viernes 13 de Enero de 2017

Después de Volkswagen, un nuevo "dieselgate" golpea a Fiat-Chrysler

Fiat-Chrysler (FCA) fue acusada ayer por las autoridades estadounidenses de haber manipulado los motores de 104.000 de sus vehículos diésel en Estados Unidos para minimizar el nivel real de sus emisiones contaminantes, un nuevo "dieselgate" después del de Volkswagen.

Fiat-Chrysler (FCA) fue acusada ayer por las autoridades estadounidenses de haber manipulado los motores de 104.000 de sus vehículos diésel en Estados Unidos para minimizar el nivel real de sus emisiones contaminantes, un nuevo "dieselgate" después del de Volkswagen.

De acuerdo con las autoridades estadounidenses, el grupo italoestadounidense instaló un programa controvertido en sus modelos Jeep Cherokee y sus camionetas pickups Dodge Ram 500, fabricadas entre 2014 y 2016, sin informar a las autoridades, resumió la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA) en un comunicado. "Una vez más, un gran fabricante automotriz tomó la decisión comercial de eludir las reglas", afirmó Mary Nichols, jefa de la Agencia californiana de Protección del Medio Ambiente (Carb), que participó en la investigación conducida por la EPA.

En septiembre de 2015, en la estela del escándalo de Volkswagen, la agencia implementó nuevos test que mostraron que estos vehículos expulsaban al aire niveles "aumentados" de óxidos de nitrógeno, gases a los que le atribuyen múltiples afecciones respiratorias. "El hecho de disimular un programa que afecta las emisiones en un motor constituye una grave violación de la ley que puede traducirse en una contaminación nefasta del aire que respiramos", comentó Cynthia Giles, una de las funcionarias de la EPA, citada en un comunicado.

La agencia federal indicó que el grupo podía tener que enfrentar "penalidades civiles" de hasta 4.000 millones de dólares, aunque aclaró que continuarían las investigaciones para determinar si estos software constituyen los "programas manipuladores" prohibidos por la ley.

Fiat Chrysler rechazó inmediatamente las acusaciones asegurando respetar las "condiciones exigidas" y negando cualquier trampa. "FCA US espera con impaciencia demostrar (...) que su estrategia de control de emisiones está correctamente justificada y no se asemeja a un programa manipulador", asegura el grupo en un comunicado.

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