La región
Sábado 05 de Noviembre de 2016

Después de Calais, Francia evacua cerca de 4.000 migrantes de las calles de París

Tras el desmantelamiento del campamento improvisado, los refugiados fueron llevados a albergues temporales de la zona.

Cientos de policías desmantelaron ayer un inmenso campamento de migrantes en el noreste de París, en una nueva muestra de la determinación del gobierno de sacar a los migrantes de las calles y llevarlos a refugios. La evacuación de este campamento improvisado, en el que se hacinaban en tiendas de campaña más de 3.800 hombres, mujeres y niños, se produce menos de dos semanas después del desmantelamiento de la llamada "Jungla" de Calais, el mayor campamento de migrantes de Francia.

   La policía llegó temprano por la mañana al asentamiento, ocupado principalmente por sudaneses, afganos y eritreos, ubicado bajo un metro aéreo en un barrio pobre del noreste de la capital francesa. Todos fueron llevados en autobuses a centros de acogida en la región parisina. "No tengo ni idea de donde vamos. A París, más lejos... Me da igual. Lo más importante es tener papeles. Llevo un mes aquí en una tienda de campaña, está bien poder irse", declaró Jalid, un migrante de 28 años.

Gritos de alegría. Los migrantes recibieron con gritos de alegría y alivio a los primeros autobuses. "Estoy feliz de irme. Aquí es terrible. Es la primera vez que vivo en condiciones similares", explica Anarzalah, un ingeniero afgano de 28 años. Seis horas después, el operativo había terminado y los servicios de limpieza comenzaron a retirar de las aceras las tiendas de campaña, colchones y mantas con las que los migrantes intentaban calentarse con temperaturas de hasta 2 grados por las noches. El asentamiento insalubre ya ha sido evacuado varias veces en el pasado pero se había reformado sistemáticamente, extendiéndose por varios cientos de metros. A seis meses de las elecciones presidenciales, la gestión de la llegada de migrantes y refugiados a Francia se ha convertido en un tema central de la campaña. "No sé a dónde vamos", dijo Odam Husein, de 23 años y procedente del sur de Sudán, antes de subir a un autobús. Sostenía una bolsa pequeña de plástico con sus pertenencias: ropa y papeles. Como muchos de los migrantes en el lugar, Husein dijo que tenía miedo de las redadas policiales rutinarias, que estaba cansado de dormir en la calle y que no estaba seguro de si tenía derecho a recibir asilo en Francia.

   Tras el desmantelamiento la semana pasada del campamento de migrantes de Calais, frente a las costas inglesas, el gobierno quiere mostrar que controla la situación. "Ya no existe un problema humanitario en Calais y tampoco en París", afirmó ayer el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve. Más de 7.000 migrantes, incluyendo menores que han llegado a Europa solos, fueron evacuados de Calais y realojados en centros de acogida en toda Francia, según un último balance.

Plazas para todos. Europa vive su peor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial, con la llegada de 1,5 millón de migrantes que han cruzado el Mediterráneo desde 2014, huyendo de la guerra y de la pobreza.

   Francia fue considerada durante mucho tiempo como un país de tránsito. En 2015 recibió 80.000 solicitudes de asilo, frente a cerca de un millón en Alemania. Pero este año, el número de solicitudes alcanzará los 100.000. Aunque este aumento es modesto en comparación a otros países, las autoridades tuvieron que buscar de forma urgente nuevas estructuras de acogida. Este problema se volvió a plantear ayer, con la evacuación del campamento parisino. "Tenemos plazas para acoger a todos", aseguró la ministra de Vivienda, Emmanuelle Cosse, presente durante el operativo.

   Pero las asociaciones de defensa de los exiliados han manifestado su inquietud sobre las condiciones de vida en estos refugios. Cientos de migrantes serán realojados en gimnasios o en hoteles de baja categoría. Algunos residentes de la zona temen sin embargo que los migrantes regresen, como ya ocurrió varias veces. "Es como vaciar un océano con una cuchara. Regresen en un mes, verán que habrá la misma cantidad de personas", afirmó un hombre de unos 50 años.

   Para impedir que se vuelvan a formar estos asentamientos informales, la alcaldesa de París Anne Hidalgo abrirá en los próximos días un centro de acogida en el norte de la capital, con capacidad para 400 personas.


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