La ciudad
Domingo 05 de Junio de 2016

Despidos, miedo y "política barata"

El lunes pasado, los empleados de Casa Bleger, la histórica librería de San Luis 1275, se llevaron una desagradable sorpresa. La librería había sido vaciada y la cerradura cambiada.

Unos encontraron el lunes pasado que el lugar en el que trabajaban había cerrado sus puertas, otros conviven desde hace dos semanas con la incertidumbre de no saber qué pasará con sus empleos. A todos los une la misma agonía: enfrentarse a la crueldad de quedar desocupados. Postales de una semana en la que la conflictividad laboral y el ajuste dominaron la escena; y donde la "política barata" despertó una reacción auspiciosa de la intendenta.

   El lunes pasado, los empleados de Casa Bleger, la histórica librería de San Luis 1275, se llevaron una desagradable sorpresa. La librería había sido vaciada y la cerradura cambiada. Para los dueños el negocio es inviable. Y así, sin previo aviso, lo cerraron.

   En Pellegrini 1353, en tanto, los 108 empleados del Sanatorio de los Nuevos Ayres cortaron la calle. Visibilizaron así la incertidumbre que padecen desde que el Pami decidió cortar sus servicios en ese efector para derivar pacientes al Hospital Italiano, que busca reactivarse tras un intrincado proceso de vaciamiento.

   Son unas 12 mil cápitas, casi el 80 por ciento de la demanda de pacientes que atiende este sanatorio. Ergo, quedarse sin esas prestaciones es casi una sentencia de muerte para el efector.

   El Pami basó su decisión en un caso de presunto abandono de persona en ese sanatorio. Las autoridades refutan la versión y sostienen que lo que se busca es dar un espaldarazo al Hospital Italiano.

   Más allá de quién tenga la verdad, en el medio están los empleados: 108 almas que se exponen a quedarse sin lo que da dignidad a sus vidas: el trabajo.

   La pérdida de fuentes laborales que comenzó en el Estado ahora se desplaza al sector privado. Los indicadores de actividad industrial y de la construcción publicados en el último informe del Indec no son muy alentadores.

   El organismo reveló que entre marzo del año pasado y marzo de este año en la construcción se evidenció una baja del 11% de empleos registrados. En marzo de 2015 había 439.301; este año 391.140; 48.161 empleos menos.

   A la hora de explicar las causas, las empresas encuestadas por el Indec señalaron como principales a la caída de la actividad económica y a la falta de inversión en obras privadas.

   El miedo a perder el trabajo ya se refleja en las encuestas, desplazando del primer lugar a la inseguridad. Un relevamiento realizado por la consultora Analogías reflejó que el 48% de los argentinos teme perder su empleo.

   Ese temor tiene fundamentos en Rosario. Esta semana a los casos de Bleger y el Sanatorio de los Nuevos Ayres se sumaron las suspensiones aplicadas en las empresas de línea blanca que se asientan en el barrio Las Delicias.

   Producto del inquietante cocktail que emerge de la recesión económica y la apertura de importaciones, en la fábrica de heladeras y freezers Bambi implementarían suspensiones por 90 días que afectarían a 450 empleados.

   En Gafa, la semana pasada se avanzó con un proceso similar por el que se suspendió por tres meses a 360 trabajadores.

   Alertas que se encienden mientras se demora la anunciada reactivación económica del segundo semestre.

Daños colaterales. El temor a quedarse sin trabajo genera ansiedad y cuadros de depresión. Situaciones de irritabilidad que afectan los vínculos intrafamiliares, que se desgastan y producen situaciones de violencia tan tristemente frecuentes en la sociedad actual.

   La exclusión tiene su correlato, generación tras generación, en la pérdida de valores que tantas veces fueron señaladas por los funcionarios provinciales como causas a la hora de explicar el aumento de violencia en las barriadas. Una violencia que se cobra vidas, y preocupa.

   Por eso esta semana la intendenta Mónica Fein se cansó de la crítica de los concejales del PRO que, a su entender, utilizan la inseguridad para hacer "política barata".

   En un claro giro de timón que la sacó de semanas en las que la tibieza e idas y vueltas de los funcionarios de su gabinete se habían multiplicado, Fein puso límites.

   Enfrentó al PRO, expuso cifras que demuestran que hay menos fuerzas federales en Rosario y detalló políticas implementadas para llevar obras a los barrios que redunden en mejor calidad de vida. Todo, en el marco de una semana donde fue anfitriona del Congreso de Ciudades Educadoras, un cónclave en el que la convivencia en las grandes urbes fue el eje temático por excelencia.

   La intendenta demostró así que no busca esconder un problema acuciante bajo la alfombra. La convivencia es cada vez más difícil en los barrios. Negar esa realidad sería preocupante. Abordarla es bienvenida. Por eso "la política barata" le molesta. Por eso confrontó y marcó el camino. El tiempo dirá si así se llega a buen puerto.


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