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Martes 06 de Noviembre de 2012

Despedida con gloria

Entre "Crónica de un niño solo" y "Aniceto", el lacónico título que Leonardo Favio eligió para su última película, pasaron 43 años. Los dos filmes no podrían ser estéticamente más distintos.

Entre "Crónica de un niño solo" y "Aniceto", el lacónico título que Leonardo Favio eligió para su última película, pasaron 43 años. Los dos filmes no podrían ser estéticamente más distintos. El primero es un testimonio sobre una infancia desperdiciada y maltratada. Y aquel chico humillado en el filme de 1965, podría ser el protagonista del que estrenó en 2008. Sin embargo, "Aniceto", a diferencia del naturalismo del primero, no podía incluir más artificios. Fue rodado íntegramente en un hangar, con días soleados y noches tormentosas o de luna llena reflejándose en arroyos y cañadas falsos.

La belleza formal y el cuidado extremo de todos detalles, hacen de "Aniceto" -a su vez una recreación de "El romance del Aniceto y la Francisca" que rodó en 1965- una síntesis de imagenes, música e ideas, elementos centrales en el universo de Favio. Ese largomentraje reune con sensibilidad y rigor en la dirección de los actores-bailarines, danza, plástica y música, en una fórmula feliz para el cine pocas veces transitadas con tanta eficacia. Fue el legado de un director que buscó superarse a sí mismo, con una obra memorable, pero sin estridencias y a escala humana.

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