El Mundo
Miércoles 17 de Agosto de 2016

Desesperada, Dilma promete elecciones si no la destituyen en el Senado

La suspendida presidenta Dilma Rousseff propuso una transacción pública: si no la destituyen en el juicio político en curso prometió llamar a elecciones anticipadas.

La suspendida presidenta Dilma Rousseff propuso una transacción pública: si no la destituyen en el juicio político en curso prometió llamar a elecciones anticipadas. Es un gesto desesperado de Rousseff, que según todos los analistas tiene las horas contadas. Fue suspendida en el cargo el pasado 12 de mayo y ahora se espera que el Senado la destituya en forma permanente. Rousseff hizo su propuesta mediante una carta pública.

Rousseff estudió públicamente durante semanas la idea de celebrar un plebiscito, en momentos en que el Senado se acerca a la votación que la destituirá, y que está programada para el 25 de agosto. Ahora presentó su propuesta en una larga carta dirigida "al Senado y al pueblo brasileño'', en la que mezcló expresiones de arrepentimiento por no haber escuchado a sus compatriotas con severas amonestaciones a sus adversarios, a los que volvió a acusar de efectuar un "golpe'' en su contra. Este discurso de denuncia de un presunto "golpe" hasta ahora no ha dado resultados a Rouseff ni a su Partido de los Trabajadores (PT). "La restauración total de la democracia requiere que la población sea la que decida cuál es la mejor forma de expandir la gobernabilidad y perfeccionar el sistema político y electoral brasileño'', escribió. "Es la única forma de salir de la crisis''.

El período de Rousseff termina en 2018. Si el Senado la destituye, el presidente interno, Michel Temer, será el encargado de finalizar el mandato. Según la propuesta publicada ayer, una vez que Rousseff regresara al poder convocaría a un plebiscito nacional en el que les preguntaría a los brasileños si están a favor de una elección anticipada y de cabo reformas políticas y económicas "integrales", algo que no queda claro qué significaría en concreto. La idea cuenta con algo de apoyo popular. Una encuesta del mes pasado de Datafolha señala que 62 por ciento de los brasileños está a favor de una nueva elección como una forma para salir de la crisis política. Pero la misma encuesta revela que el mismo porcentaje no quiere a Rousseff de vuelta en el poder.

Enmienda. Realizar una elección anticipada requeriría de una enmienda constitucional, algo que no contaría con el apoyo de los numerosos opositores que tiene Rousseff en el Congreso, quienes votaron de manera abrumadora por someterla a juicio político y suspenderla. "No es más que una desesperada maniobra política de último momento'', comentó Elival da Silva Ramos, profesor de leyes en la Universidad de Sao Paulo. "Nadie la está tomando en serio''.

Comentarios