Policiales
Viernes 02 de Diciembre de 2016

Desesperada búsqueda de un pibe que estuvo ligado a una peligrosa gavilla

Valentín Reales tiene 15 años y hace dos semanas que nada se sabe de él. El chico fue vinculado al grupo de "Los cuatreros",

Poco después de las 20 del martes 15 de noviembre Valentín Ezequiel Reales, de 15 años, salió de una casa de Cabín 9 para hacer un mandado. Se despidió de los suyos con un "ahora vuelvo" y desde ese momento nadie de su entorno lo vio otra vez. Días después su familia realizó la denuncia por averiguación de paradero y en las últimas 48 horas efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI), con el apoyo de perros rastreadores, realizaron un rastrillaje ordenado por el fiscal Florentino Malaponte. Los operativos fueron en dos campos ubicados detrás del cámping del Sindicato de Camioneros y en uno de esos predios uno de los perros encontró, bajo un montículo de tierra mezclada con cal, una zapatilla y una media que la familia reconoció como pertenecientes a Valentín, un pibe que en su corta vida tiene varias anotaciones judiciales y supo ser parte de la gavilla de "Los Cuatreros", un grupo que asola con delitos la zona de Cabín 9.

A media mañana de ayer el sol caía a plomo en la zona rural de Pérez. Y un grupo de mujeres montaba guardia, sentadas a la sombra, en las puertas de un campo en el que se realiza equinoterapia. Estaban escoltadas por una camioneta del Comando Radioeléctrico de Pérez y a unos 70 metros de la tranquera, detrás de la clásica cinta de peligro que delimita la escena de un hecho, había un móvil de la subcomisaría 18ª y otro de Pérez. En un cañaveral, orientados por los perros, los peritos de PDI y de los Bomberos Zapadores buscaban huellas sobre "Valengo", como le decían a Valentín.

Esperando. "El sábado nos llegó el dato de que Valentín podía estar en «el campo de Braulio» (por el encargado del lugar). Avisamos en la subcomisaría 18ª (Cabín 9) y no nos dieron bolilla. Montamos guardia acá desde el domingo y la policía nos sacó varias veces, pero los rastrillajes recién empezaron el miércoles al mediodía y a las 16.30 encontraron la zapatilla y la media de Valentín. Las desenterró uno de los perros", explicó una de las mujeres.

"Nosotros tememos lo peor porque Valentín es un chico que si bien dormía dos días en un lugar y tres en otro, siempre decía dónde estaba. Además es un enfermo del Facebook, no puede pasar un rato sin estar colgando cosas en Facebook. Y desde que desapareció no volvió a conectarse. El se las ingeniaba para pedir prestado un celular y conectarse", comentó otra mujer. Todas pidieron la reserva de sus identidades para evitar quedar en la mira de "Los Cuatreros", la banda delictiva que asola las calles de Cabín 9 y a la que Valentín supo estar vinculado. "Ellos nunca le perdonaron a Valentín haberse salido", contó una allegada al pibe que sospecha que lo hayan matado por venganza.

Atacados. Hablar de la desaparición de Valentín con las vecinas y parientes que le daban cobijo noche a noche, es mezclar presente y pasado. Las mujeres dicen que esperan encontrarlo con vida, pero hablan del pibe como si estuviera muerto. Lo concreto es que nadie sabe nada desde la noche del 15 de noviembre.

Valentín es el penúltimo de seis hermanos. A pesar de su corta edad tiene varias anotaciones en su legajo de la Subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia. Allí figura que hasta hace un año perteneció a la gavilla de "Los Cuatreros", la banda que desde septiembre de 2007 tiene en vilo a Cabín 9.

Su salida de la pandilla por motivos que sólo él sabe, puso en el ojo de la tormenta a su familia. La tarde del 8 de febrero de este año tres de los hermanos de Valentín fueron baleados en Las Casuarinas y Los Chingolos, una esquina de Cabín 9. Ese ataque a tiros motivó que el fiscal Fernando Dalmau ordenara una veintena de allanamiento que terminaron con la detención de varios integrantes de Los Cuatreros.

La mayoría de ellos admitieron delitos y acordaron procesos abreviados de prisión en suspenso. Pero en Cabín 9 los sobrenombres que suenan bajo la marca de Los Cuatreros se siguen escuchando: Tiby, Dibu y Trompy, prófugos de la causa; Gula, Chinchorro, Julián, Pablito, Nico y su padre, Montelongo, Mono Ringo y Negro Nahuel.

Idas y vueltas. El 28 de noviembre María, la mamá de Valentín, dejó asentada la denuncia por averiguación de paradero en la subcomisaría 18ª tras intentar realizar el trámite en la Fiscalía Regional. "Intenté hacer la denuncia en Fiscalía pero me mandaron a la sub 18ª. Hice eso el lunes y el martes fui a Fiscalía, pero no tenían ni idea", explicó María.

Según fuentes judiciales, ante la denuncia de que en "el campo de Braulio" había rastros de Valentín, el fiscal Florentino Malaponte ordenó medidas sobre el terreno. Al no encontrarse un cuerpo, aunque si rastros, la causa permanece en la Oficina de Paraderos de la policía. Oficialmente no se precisó que hubiera detenidos y las mujeres agrupadas frente al campo indicaron que el miércoles a la noche Braulio, de 26 años, fue llevado preso.

Desde que Valentín desapareció, parientes y amigos realizaron cuatro marchas. La última fue ayer en la plaza 25 de Mayo. Paralelamente a la búsqueda encabezada por la PDI, parientes y allegados al pibe realizan una investigación paralela con rastrillajes incluídos. Ayer se preparaban para explorar el campo llamado "El Molino", una tosquera ubicada a espaldas del Cámping de Camioneros, y campos ubicados en las inmediaciones de Camino de los Indios y 27 de Febrero. Los amigos de Valentín no pierden la esperanza de encontrarlo con vida, aunque los indicios jaquean esa certidumbre.

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