Edición Impresa
Sábado 12 de Octubre de 2013

Desde lo histórico a la actualidad: una fecha para reflexionar sobre los pueblos originarios

En actos escolares se convoca a trabajar con los chicos sobre los ancestrales valores comunitarios y la vida con la naturaleza

Los actos escolares por el 12 de Octubre van cambiando. Lentamente se deja de celebrar el Descubrimiento de América, para valorar la diversidad cultural, la tolerancia y los derechos de los pueblos originarios. Desde que las naves de Cristóbal Colón se encontraron con un continente que no conocían los europeos, comenzó un largo debate.

Más de cinco siglos de complejos conflictos califican a ese suceso como un encuentro entre dos mundos o un genocidio, la llegada de la civilización o el saqueo y explotación. Desde la romántica idea del "crisol de razas", enunciada por el escritor Leopoldo Lugones, al dicho que advierte que "los argentinos descendemos de los barcos", han sido refutados hasta por el rigor científico.

"En la escuela media de adultos trabajamos con las efemérides porque son instancias en la que se encuentra toda la escuela. Más allá del acto, buscamos una oportunidad donde aprender algo más, crear y participar", indica Cecilia Kolic, directora de la Escuela de Enseñanza Media (Eempa) Nº 1.256.

En tanto, Ana Solhaune, jubilada en 2009 como directora de la Escuela Luisa Mora de Olguín, de Ludueña, recuerda que "cuando en 1992 se debían celebrar los 500 años de la llamada Conquista, recuerdo que con las maestras nos sentamos en círculo para ver qué hacer. Pero no encontramos nada para festejar".

"Fechas como éstas deben servir para reflexionar sobre los valores de los pueblos y la convivencia en una tierra sin males, donde se respete a la naturaleza, no sólo la humana. Los originarios valoran la vida comunitaria, la escucha de los ancianos por el valor de la palabra de los mayores. En el país hay más de 18 pueblos ancestrales, ignorados e invisibilizados, descartados, no hay política para ellos", sostiene.

Cuestionamientos. Para Jorge Márquez, secretario de Educación de Santa Fe, "desde que salió el decreto para cambiar la celebración, los supervisores trabajaron el tema, pero cada escuela se maneja en forma autónoma. De todas maneras, hace tiempo que la recordación de la fecha giró para otro lado porque había cuestionamientos a la forma en que ser tomaba al Día de la Raza".

"Siempre hubo una historia negra que criticaba lo sucedido con la llegada del europeo, y otra versión rosa que defendía los logros y bondades de la llegada del europeo. Pero el acto ya no es el típico en el que se hablaba de la Conquista y las tres carabelas, y aparece la bandera de la diversidad, los reclamos de pueblos originarios y de las distintas culturas", explica Márquez, también docente desde hace 25 años, en psicología educativa y del adolescente, en el profesorado de historia de Fray Luis Beltrán.

Por su parte, Javier Almirón, secretario de prensa de Amsafé provincial, señala: "Desde la comisión provincial abordamos el tema para darle un contenido profundo. Hay inquietud en mejorar los actos. También se suele trabajar con materiales que vienen de Canal Encuentro o Paka Paka, por ejemplo".

 

Preparando el acto. "Anoche, una profesora de lengua nos llamó para que viéramos al corito de cinco chicos que ensayaban la canción «Cinco siglos igual». En los actos proyectamos videos de obras de Neruda, sobre Alturas del Machu Pichu, canciones del grupo Inti Raymi o «Sube a nacer conmigo hermano»", comenta Kolic.

"Dos chicos de la comunidad qom venían a la escuela, ahora hay una sola chica. Pero lo invitamos a hacer sus poemas, también vinieron maestras bilingües y queríamos cantar con los voces qom", agrega la directora de la Eempa de Sarmiento 307. "Un tema a trabajar es el de la discriminación, vemos material que envía el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), Hay videos sobre pueblos originarios, enviados por la Nación (www.educ.ar), pero también nos gusta que los chicos participen creativamente", señala.

Cubrimiento. Solhaune señala: "Nunca lo tomamos como un «descubrimiento», sino como un «cubrimiento», por el atropello a los derechos y culturas originarias. Hubo encubrimiento de genocidio y explotación. Por el lugar donde trabajamos, los docentes tomamos conciencia y nos movió mucho. En Potosí hubo 8 millones de muertos en los trabajos en la mina".

"Era una historia de despojo de tierras, de naturaleza y poblaciones avasalladas. Pero estábamos en 1992 —agrega— y se vivía el colonialismo económico. Nosotros teníamos bajo el brazo la enseñanza de Paulo Freire sobre la Pedagogía del Oprimido. Trabajábamos con los sacerdotes Edgardo Montaldo y Néstor Gastaldi en un asentamiento irregular. En esa época vinieron a la escuela dos chicos tobas, del asentamiento de Juan José Paso y Travesía, pero los de la escuela les hicieron la vida imposible. Ahí nos dimos cuenta que debíamos trabajar contra la discriminación; eran pobres contra pobres, ya que muchos de los vecinos también se habían bajado del tren aquí en la villa, para instalarse".

"Empezamos a celebrar la semana de los pueblos originarios en abril, propiciábamos el análisis histórico y la situación de la realidad actual. Visitamos al barrio toba con chicos de 5º y 6º grados, y al regresar comentamos videos sobre el tema, también las maestras armaron un teatro para títeres sobre la Conquista. Fue una experiencia muy rica, hablamos muchos con los chicos", explica.

Testimonios. "También conocimos a Carlos Sosa, un mocoví que vino con su familia y su comunidad. Hablamos con los alumnos de costumbres y tradiciones de sus pueblos y al regresar retomamos esos relatos".

"El párroco de la comunidad toba nos habló de la vida que llevaban en sus territorios, tan distinta a la que podían hacer acá. Traían sus artesanías y los chicos los llenaban de preguntas", rescata Solhaune.

Sobre los materiales que les llegaban para trabajar en clase el tema del 12 de Octubre, advierte que "enviaban muchos elementos el Equipo Nacional de la Pastoral Aborigen. Nunca nos faltó material, donde no hay nada te la tenés que rebuscar en todo. Sabíamos que no podíamos depender de nadie y que contábamos con nuestras fuerzas, para hacer un acto, levantar una pared o lo que fuera".

"Hoy, siguen reclamando sus tierras, salud y educación. Valoran su territorio porque se sienten parte de la tierra, como identidad y sustento. Les arrebatan tierras para lucrarlas, mientras otros viven sin nada y a la vera de la vía. Aquí hay casas a 70 centímetros de la vía", sostiene Solahune, quien desde 2009, tras jubilarse, participa en un plan de viviendas en Ludueña.

Comentarios