Ovación
Jueves 06 de Octubre de 2016

Descubrir el juego sin Messi

La selección argentina debe demostrar una fuerza colectiva para suplir a Leo y así poder alzarse con una victoria en Perú.

Hay que partir de una base: por más que Edgardo Bauza sea el técnico de la selección no es proclive a dejarse tentar por los espejitos de colores que la prensa o alguien en particular le quieran vender. Que hoy se encuentre en la privilegiada situación de gozar de un espectro universal para elegir lo que quiera, no significa que mirará sólo su ombligo. Nada más alejado de la realidad. Al contrario. Siempre armará el equipo que más se adapte a lo que quiere. En conclusión: la idea que nunca perderá sustancia para el Patón es llevar a cabo lo que más le convenga para cada ocasión. Por eso para visitar a Perú se decidió por una formación que tendrá como bandera abrazarse a la perseverancia y al compromiso colectivo para disimular la ausencia de Lionel Messi. Esto no quiere decir que Argentina estará más programada para aprovechar los descuidos y la desesperación del rival por sumar puntos que para forzarlos con una búsqueda sostenida.

   Lo que sí significa es que Bauza sabe mejor que nadie que sin Leo, la selección estará menos habilitada al éxito. Porque, como ocurriera contra Venezuela en Mérida, el equipo otra vez no podrá refugiarse en el resplandor futbolístico del rosarino para que solucione todos los problemas. La prueba de esto fue el partido contra Uruguay en Mendoza, cuando el pie salvador de Messi sacó a la selección del pantano en el debut del ciclo de Bauza.

   Se presume que este choque contra Perú no tendrá similitudes con las dos presentaciones anteriores. Bauza tiene la plena convicción de que el conjunto de Gareca intentará todo el tiempo zamarrearlo con la buena circulación de pelota que le imprimen Yotún y Cuevas, más el acecho permanente del goleador Paolo Guerrero. Perú necesita una victoria para respirar en la tabla y esa exigencia lo convierte en un adversario de alto riesgo.

   Justamente ahí se explica el ingreso de Kranevitter por Biglia para que arme una malla de contención en el medio junto a Mascherano. En este trabajo será fundamental el grado de compromiso que muestren para el desdoblamiento posicional Dybala y Di María por las bandas. De esta manera, la intención de Argentina es cubrir la cancha en forma ordenada y en el mismo combo avanzar con una propuesta algo más generosa que la que se vio en Venezuela, sobre todo en el primer tiempo, cuando el equipo lució muy sometido. La ubicación de Agüero también presume que Argentina contará con alguien que conoce de filtraciones ofensivas y que aprovechará con sus gambetas cada espacio que entregue Perú. Si la apuesta de ataque de Gareca se llama Guerrero, la de Bauza también ya tiene apellido. Y no es otro que Higuaín. Acá poco para profundizar que no se haya dicho o criticado en su momento. El Pipita carga sobre sus espaldas con la cruz del delantero que no convierte en las finales del gol-gana. Bueno, como el de hoy no será un choque definitorio, ojalá se saque ese lastre de encima y sea el depredador que se ve en Juventus.

   Después, no hay mucho más para agregar. En fútbol no existen atajos que lleven a ganar seguro un partido. Pero sí hay conductas para acercarse a la victoria. Argentina debe lucir contra Perú como una fuerza colectiva reconocible para descubrir que también tiene vida cuando no está Messi.

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