Información Gral
Lunes 19 de Septiembre de 2016

Descuartizan en España a una familia brasileña

Los cadáveres de una pareja de unos 40 años y dos pequeños, una niña de cinco y un niño de un año, fueron hallados en un chalé cerca de Madrid

Los cuerpos descuartizados de una familia -dos adultos de unos 40 años, una niña de cinco y un niño de un año- con documentación brasileña han sido hallados por la Guardia Civil española en un chalé de Pioz (Guadalajara, a 60 kilómetros de Madrid) la madrugada de ayer. A falta de las pruebas de ADN que certifiquen la identidad de las víctimas, los investigadores trabajan con la hipótesis de "un ajuste de cuentas, llevado a cabo por sicarios profesionales". El estado de la vivienda (casi vacía), y de los cuerpos, indica que huían de alguien y que llevaban al menos un mes muertos, según el diario El País.

El teléfono sonó en el puesto de la Guardia Civil de Horche (Guadalajara) casi de madrugada. Un vecino se quejaba del mal olor proveniente de una casa. Hacia la 1.00 del domingo varios agentes se presentaron en la calle de Los Sauces, justo a la entrada de la urbanización La Arboleda, en las afueras de Pioz, una de las pequeñas poblaciones (3.500 habitantes) de su demarcación.

El hedor y la falta de respuesta del interior llevó a los guardias a abrir, "con la llave que tenía un vecino", la puerta de la vivienda, un chalé unifamiliar, como el resto que componen ese complejo urbanístico rodeado de campo y dehesas. "La casa estaba casi vacía, apenas había muebles, ni rastros de vida, ni comida, tan sólo seis bultos en el salón", cuentan fuentes cercanas a la investigación.

Espeluznante. Seis bolsas de basura de plástico grandes, apiladas en la estancia principal de la casa, de las que procedía ese terrible olor a muerte. En una estaba el tronco de un hombre de unos 40 años. En otra, sus extremidades. Repartido en otras dos, el cuerpo descuartizado de una mujer de edad semejante. Y en otras dos bolsas, los cadáveres (completos) de dos pequeños, una niña de cinco años y un niño de uno.

"La muerte fue rápida, no hay signos de tortura, no sufrieron", aseguran fuentes cercanas a la investigación, que está dirigiendo la comandancia de Guadalajara con una veintena de efectivos especializados. "El trabajo lo han hecho sicarios profesionales, probablemente con un cuchillo de carnicero o un hacha", aseguran.

El hecho de que las cerraduras de las puertas no estuviesen forzadas lleva a los investigadores a pensar que entraron a la vivienda sin violencia, "les conocían, les dejaron pasar". Por el tipo de muerte y "la limpieza" intuyen que puede tratarse de "un ajuste de cuentas, probablemente por drogas, pero los que han hecho esto no era la primera vez que lo hacían".

El hecho de que la casa estuviese casi sin amueblar les hace creer que "la familia estaba huyendo, se estaban escondiendo". Y el estado de los cadáveres revela que "al menos llevaban un mes muertos".

La mayoría de los vecinos se encoge de hombros cuando se le pregunta por los del chalé de al lado, la familia que este domingo fue hallada descuartizada en una casa de la urbanización La Arboleda en Pioz. Conocen al propietario de la vivienda, "Pedro, de toda la vida, pero no sabíamos ni que había alquilado".

Los que sí vieron a la familia asesinada, dicen no haberlos vuelto a ver "desde finales de agosto". Recuerdan al padre "andando hacia el supermercado del pueblo, porque creo que no tenía coche". Nada más. Eran unos perfectos desconocidos vecinos.

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