Edición Impresa
Viernes 11 de Octubre de 2013

Desconfiar de los adorables niños de la TV

Los artistas de música pop pueden tener dos orígenes bien diferenciados: la calle o entre cuatro paredes de una multinacional.

Los artistas de música pop pueden tener dos orígenes bien diferenciados: la calle o entre cuatro paredes de una multinacional. Tal cual algunos políticos, ¿no? Bueno, Miley Cyrus pertenece al segundo grupo, hasta que no demuestre lo contrario. Primero, salida de la maquinaria Disney, inocente y tierna criatura destinada a dislocar de asombro las mandíbulas de madres y padres de niñas y niños fascinados frente a la TV y en medio de la merienda.

Después, brotando de la lámpara frotada por la maquinaria musical, entregada a los engranajes del vicio y la provocación a fin de mantenerse en acción sobre sus dos lánguidas y largas piernas y con la lengua afuera. Sí, ya sé, por favor, basta de lengua afuera, sabemos todos sobre la irreverencia de Miley, que cambió la chocolatada por la marihuana (dijo a la revista Rolling Stone que es la mejor droga del mundo) y que ya no es la sana e inocente modelo de nuestros pequeños.

La jugada, parece ser, salió perfecta. Si hasta Lady Gaga quedó helada por el impacto y, sobre todo, saqueada con sus propias armas. ¿Se acuerdan de Britney cuando movía...? También ella había traicionado al planeta Disney y todos estábamos tan exaltados. Por eso, padres de dislocadas mandíbulas, el consejo es: no confíen en los adorables chicos que se asoman en la caja boba.

 

Comentarios