Ovación
Domingo 26 de Junio de 2016

Derrota con ruido improductivo

Algunas derrotas son malas consejeras. Utilizan sus costados más perversos para generar efectos traumáticos o para apurar análisis cortos o exitistas.

Algunas derrotas son malas consejeras. Utilizan sus costados más perversos para generar efectos traumáticos o para apurar análisis cortos o exitistas. Pero si bien la caída de ayer incomoda, lo cierto es que cada paso de estos Pumas está inmerso en un proceso de crecimiento y de posicionamiento internacional. Por eso, el 27-0 con Francia no debe forzar balances o sentencias. Sería muy injusto para el sendero que está intentando construir el rugby argentino, que está transitando un año histórico entre tantas competencias.

Los Pumas no pudieron elaborar un gesto de apoyo para afirmar esa curva de progresos. Pero, simplemente por comparación, todo lo malo de este tropiezo en Tucumán debe servir para valorar todo lo bueno de esta ambiciosa inserción en la élite del rugby mundial. Seguramente es complicado estampar este tipo de advertencias, en el marco de la espesa estela que dejó la mala performance en la cancha de Atlético. Pero la realidad general que vive el rugby argentino obliga a levantar la cabeza y mirar los nuevos horizontes, sin olvidar el pasado no muy lejano.

Después de mucho bregar y de trabajar en el fuero interior y en el ámbito externo, en el césped y en los escritorios, el rugby de nuestro país logró en esta temporada tener presencia en una gran cantidad de competiciones internacionales.

Se propuso meterse en el lote de élite de este deporte y lo está consiguiendo, con mucho esfuerzo. Y a veces intercalando cierta irregularidad o actuaciones sepias, como la de ayer.

Para reforzar esta idea está el excelente 3° puesto de Los Pumitas en el Mundial Sub 20. Es un guiño de complicidad a favor, que otorga interesantes perspectivas de futuro. También está Argentina XV, Jaguares, Pumas y el Seven en Juegos Olímpicos. Un escenario que muchos soñaron desde hace mucho tiempo.

Por eso, el seleccionado argentino no debe aturdirse con el ruido improductivo que arrojó la derrota en Tucumán. Tiene que mirarse al espejo y recordar las huellas que lo llevaron a esta codiciada ubicación en el contexto internacional. Si hasta a este mismo rival le ganó hace menos de una semana.

Sólo hay que estar atentos para que partidos como el de ayer formen parte del aislado cofre de las excepciones.

Comentarios