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Jueves 24 de Enero de 2013

Derecho de admisión o todo igual

El clásico rosarino ya fracasó y, por ende, todas las partes involucradas en que se juegue el partido más atrapante de la ciudad quedaron expuestas de manera contundente y lamentable.

El clásico rosarino ya fracasó y, por ende, todas las partes involucradas en que se juegue el partido más atrapante de la ciudad quedaron expuestas de manera contundente y lamentable. Pero con la suspensión del derby no se terminaron todos los  problemas que ponen en jaque la salud del fútbol rosarino, en especial los concernientes a los clubes de mayor convocatoria. Porque Newell’s deberá jugar la Copa Libertadores, un torneo que es una vidriera al mundo, y allí si hay papelones  organizativos y de seguridad la dimensión volverá a poner a la ciudad en un sitio más cercano a la Franja de Gaza, que a la que hace algunas décadas era considerada como la capital del fútbol argentino, tanto por la pasión bien entendida como por la  generación de talentos. Y Central también deberá hacer buena letra dentro de la cancha para ascender, con el correlato fuera del perímetro para que desde la tribuna apoyen a los jugadores y no haya desbandes ni nada que se le parezca, como cuando  al principio del semestre pasado los resultados no acompañaron en el club de Arroyito. Ahora que arrancan las competencias oficiales, la policía y los organismos de seguridad deberán garantizar la convivencia dentro y fuera de las canchas. Y ni la Justicia ni los directivos  de los clubes podrán hacerse los distraídos y si hay que apelar al derecho de admisión para impedir el acceso de los “sospechosos de siempre”, no deben dudar en hacerlo.

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