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Martes 19 de Julio de 2016

Denuncian torturas y amenazas a 4 jóvenes en la comisaría de Totoras

Según narraron los menores, de entre 14 y 17 años, los policías pensaron que robaban o se drogaban en una fábrica abandonada.

Cuatro jóvenes de Totoras fueron golpeados, amenazados y torturados por policías tras ser interceptados cuando se tomaban fotos sobre los techos de las instalaciones de una empresa láctea abandonada. Los adolescentes narraron que el miércoles último, mientras concretaban la travesura de tomarse "selfies" en el lugar, un vecino denunció a la comisaría 3ª que había merodeadores en la vieja fábrica de la ex Cooperativa de Tamberos de la Zona de Rosario (Cotar). Los chicos advirtieron la presencia de dos policías que llegaron en un patrullero y huyeron hacia un cañaveral.

Según dijeron los jóvenes —Julián, de 14; Brian, de 17, Lisandro, de 16 y Brisa, de 15—, los agentes de seguridad hicieron disparos al aire para intimidarlos "pero también nos dispararon. Una de las balas impactó cerca del pie de un compañero", contó uno de ellos, y agregó: "Nos obligaron a salir a la calle, nos hicieron acostar en el suelo y empezaron a golpearnos. Nos exigían que les entreguemos la droga. Pensaron que estábamos ahí para drogarnos, pero sólo nos sacábamos fotos".

Los menores, compañeros de una escuela técnica de la ciudad, explicaron que sólo sacaban fotos y ofrecieron sus celulares para corroborarlo. Los policías no quedaron conformes e insistieron con que ocultaban droga o estaban robando. "Pendejos de mierda, me tienen que hacer trabajar en mi hora de guardia", dijeron que les gritó ofuscado un policía que bajó del auto. "Cuando me ven a mí en el patrullero tienen que estar durmiendo", les reclamó el otro uniformado.

"A los tres varones nos hicieron arrodillar. Nos pidieron que saquemos las cosas de los bolsillos, teníamos celulares y llaves, y luego nos patearon en la espalda para que nos acostemos boca abajo. Nos pidieron que no los miráramos", contaron. A la única mujer del grupo le apuntaron con un rifle en la nuca. "Me quedé quieta, con la cabeza hacia abajo y sólo puede ver que a Julián le pegaban patadas y le pisaban la nuca", contó la jovencita.

Otro de los adolescentes explicó que uno de los agentes le pedía que lo mirara a los ojos. "Cuando lo intentaba me pegaba en la cara. Después me pedía que lo mirara otra vez y volvía a pegarme".

Luego los policías obligaron a uno de los chicos a que se tirara a una zanja con barro podrido para buscar lo que, según su teoría, habían arrojado allí. "No le podíamos hacer entender que no habíamos tirado nada. Pero ellos insistían, pedían que sigamos buscando".

"Luego nos hicieron hacer flexiones de brazos. Mientras uno buscaba, los demás teníamos que hacer esos ejercicios y nos seguían gritando y pegando. También nos pedían que nos pongamos de pie y luego que nos tiremos cuerpo a tierra".

"En un momento pasó un auto y uno de los policías escondió el rifle, aunque ambos tenían sus pistolas en la mano", contó uno de los jóvenes, y sostuvo que tras ese episodio "uno le pedía al otro: "Dejame llevarlos hasta el arroyo uno por uno, para matarlos. Los quiero matar de a uno". También relataron que en esas súplicas, el policía les apoyó una pistola en la cabeza y luego le repitió: "Si no querés, no te los pido a los cuatro, pero dejame llevar aunque sea a uno".

Tras eso subieron a los menores a la camioneta oficial y los trasladaron a la comisaría. Allí "los policías que nos detuvieron cambiaron el carácter porque nos habían amenazado para que no contemos nada. Entonces nos trataban bien, nos aconsejaban y nos recomendaban que no nos portemos mal y sigamos estudiando", relató uno de los menores, y otro acotó: "Eso pasaba cuando llegaba alguno de los padres. Cuando se retiraba nos gritaban otra vez". Otro contó: "Me pidió que me sacara el aro de mi oreja y le conté que no salía. Me dijo que me lo sacaría con una pinza".

Submarino seco. Luego sucedió otro episodio de extrema gravedad con uno de los chicos, oriundo de Las Rosas, cuando un efectivo lo sometió a la práctica de tortura conocida como "submarino seco". "Uno de los policías me pidió que le diera nombres de chicos que se drogaban en Totoras. Quería saber quiénes consumían y quiénes vendían. Cuando le dije que no sabía, porque no consumo, me dijo que si no lo decía por las buenas lo iba a decir por las malas. Me puso en la bolsa en la cabeza hasta que no aguanté más y casi me caigo al piso. Me soltó y me preguntó quién traía droga desde Las Rosas a Totoras. Después repitió varias veces el intento de ahogarme".

Desde el Movimiento Evita Totoras repudiaron el accionar y dijeron "basta de violencia institucional, basta de perseguir a nuestros pibes, basta de abuso policial".

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