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Miércoles 18 de Agosto de 2010

Demandas contradictorias

Vivimos en un país donde gran parte de la sociedad, principalmente la clase media, no quiere escuchar a los políticos que le dicen la verdad, en el mejor de los casos, o directamente los repudia. Un sector de la ciudadanía plantea demandas muchas veces contradictorias: reclama que se bajen las retenciones a las exportaciones y los impuestos, por ejemplo, y a la vez exigen que se pague a los jubilados el 82 por ciento móvil, que la educación y la salud pública sean de calidad, y que mejoren los niveles de seguridad urbana...

Vivimos en un país donde gran parte de la sociedad, principalmente la clase media, no quiere escuchar a los políticos que le dicen la verdad, en el mejor de los casos, o directamente los repudia. Un sector de la ciudadanía plantea demandas muchas veces contradictorias: reclama que se bajen las retenciones a las exportaciones y los impuestos, por ejemplo, y a la vez exigen que se pague a los jubilados el 82 por ciento móvil, que la educación y la salud pública sean de calidad y que mejoren los niveles de seguridad urbana...

Como ya exprese en una columna de opinión publicada el pasado año, la mayoría de los políticos e incluso muchos periodistas ceden a la tentación de esta demagogia al realizar planteos contradictorios que se autoeliminan, como cuando afirman que no hay que subir los impuestos, e incluso hay que bajarlos, y a la vez prometen o exigen que se aumenten las jubilaciones y las ayudas sociales, se mejore el servicio de salud pública, se eleve la calidad de la educación, se realicen obras de infraestructura y se refuerce la seguridad poniendo más policías y móviles en las calles. Nada es gratis, todo tiene un costo, el tema es qué Estado queremos y quién lo paga. De eso se trata.

Por estos días se discute en el Congreso el proyecto para aplicar el 82 por ciento móvil a las jubilaciones. Y entre el rechazo del gobierno que dice que es "insostenible" y la demagógica posición de la mayoría de la oposición (duhaldismo, reutemismo y radicales) que no aborda el tema del financiamiento de la medida, existen iniciativas de legisladores de centroizquierda que plantean de dónde sacar el dinero para hacer sustentable esta justa medida.

Tanto legisladores del socialismo como de Proyecto Sur proponen que el 82 por ciento móvil se financie con la restitución de los aportes patronales para las grandes empresas y la eliminación de la exención al pago de Ganancias para las rentas financieras. Esto además sería una medida de estricta justicia tributaria, para que los que más tienen, más paguen.

Pero grafiquemos con un ejemplo: un empleado soltero que gana 8.000 pesos mensuales por su trabajo diario paga anualmente unos 15.000 pesos de impuesto a las Ganancias. Pero, increíblemente, una persona que tiene 100 mil dólares en títulos públicos argentinos y que cobra una renta anual de 10.000 dólares (40.000 pesos) no paga ni un peso de impuesto a las Ganancias, ya que está exento de este tributo. Es decir, el que trabaja paga al Estado, pero el que vive de rentas no.

 Este es un claro ejemplo de la inequidad tributaria del país.

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