Juegos Olímpicos Río 2016
Viernes 12 de Agosto de 2016

Delfino: "Sigue siendo un sueño, pasar el grupo parece fácil, pero no lo es"

El escolta santafesino todavía no termina de creer su regreso al básquet de élite después de tanto sufrimiento y se lo contó a Ovación.

Ayer por la mañana, unas doce horas antes de enfrentar a Lituania por la tercera fecha de la fase de grupos (ver aparte), la selección argentina de básquet entrenó en el gimnasio número 4 del Parque de los Atletas y sobre el final de una práctica muy liviana, Carlos Delfino dedicó unos minutos para hablar con Ovación.

   Obviamente la primera referencia, aunque remanida, es inevitable. Delfino volvió a jugar en la selección, al básquet profesional en realidad, después de más de tres años sin minutos en cancha y siete operaciones que lo pusieron al borde del retiro. Es más, en algún momento sólo se conformaba con volver a caminar bien. Sin embargo, hoy está en Río de Janeiro, en estos Juegos que representan la despedida de la Generación Dorada.

   "Ya estoy más tranquilo. Si me pongo a pensar, como siempre digo, no es fácil, porque pasó todo muy rápido, viene pasando todo muy rápido, pero al mismo tiempo trato de ser lo más exigente posible y si bien disfruto estar viviendo este sueño despierto, porque sigue siendo un sueño, trato de ser exigente para tratar de maquillar de la mejor manera la situación de haber estado parado tanto tiempo. Tengo que ser exigente para seguir corrigiendo la cantidad de errores disimulando la situación física. Es como todas las cosas, cuando no estás al ciento por ciento, como indudablemente no lo estoy yo, tenés días muy buenos y días que no lo son tanto, tenés altos y bajos. Por eso trato de maquillar eso de la mejor manera y llevarlo adelante, y que al mismo tiempo le siga sirviendo al equipo.

   —La verdad es que mucho no parece desde afuera.

   —Te agradezco. Trato de ser muy exigente conmigo, pero a esta altura de mi vida y de todo lo que me pasó, no siento que mi juego dependa de un tiro entrado o un tiro errado. Sí te aseguro que disfruto todo, pero, te repito, trato de ser lo más exigente posible para corregir errores, para aportar pequeñas cosa al equipo dentro del campo de juego. No solamente adentro, sino también afuera, porque tenemos un equipo joven y uno también puede aportar desde adentro, desde el banco y en muchos otros aspectos tratando de que la experiencia sirva en todos lados.

   —Tratando de dejarles el legado de alguna manera.

   —En el equipo hay tres jugadores que llevan la mayor carga y son los más viejos (risas). Yo soy más joven que ellos, pero es evidente que Manu (Ginóbili), Luis (Scola) y Andrés (Nocioni) se llevan toda la atención y la tensión. Lo mío, por la situación que traigo y demás, viene por el lado de la experiencia, por todo lo que te dije antes. Trato de hablar mucho, de corregir situaciones, de aportar experiencia y yo te diría que vale más mi presencia por ese lado que estando adentro de la cancha.

   —Como futbolero, me vas a entender. Es muy complicado que un equipo de cualquier deporte trascienda los resultados.

   —En Argentina eso es imposible.

   —Pero ustedes lo consiguieron, es como que están más allá del bien y del mal.

   —Puede ser, pero creo que también se ha demostrado adentro de la cancha que nosotros somos exigentes con nosotros mismos. A lo mejor el hecho de que la gente vea que uno está todo el tiempo rompiéndose para mejorar, la hace dar cuenta de que al final el resultado está más de tu lado que del otro. Tratamos de aislarnos un poco de todo y dejar una buena imagen y, si no se da, intentar jugar bien al básquet y seguir manteniendo la mística de los últimos 10 años.

   —¿Y el objetivo cuál es?

   —Pasar el grupo, es un grupo muy duro. Cada partido es una final, como venimos diciendo desde hace tanto. Pasar el grupo parece un objetivo fácil, pero no lo es. Y pasarlo siendo cuarto no sé qué tipo de premio es porque del otro lado te vas a encontrar con Estados Unidos.

   —Contra Australia se le complicó, casi, casi...

   —Es difícil, tienen muchos casi y pocos perdidos. Tenemos que seguir siendo inteligentes, no relajarnos, jugando estas finales día por medio para tratar de tener el mejor cruce posible, pero es un Juego Olímpico, siempre te vas a encontrar con un equipo fuerte. Estados Unidos casi pierde con Australia que pinta para ser el segundo del otro lado. Francia tiene un equipazo, Serbia tiene otro equipazo. Cada partido es importante, cada uno es definitorio y creo que lo más importante es pensar en nosotros mismos y tener la mejor versión nuestra todo el tiempo.

   Delfino, que se mantuvo durante toda la charla con una pelota en la mano, se retira hacia la otra punta del gimnasio, hacia donde ya se fueron todos sus compañeros.

   De pasada, un integrante del cuerpo técnico le hace un comentario y él se ríe. Desde unos 8 metros de distancia mira el aro, pica una vez la pelota y lanza.

   El chasquido incomparable que se produce contra la red cuando la pelota ni siquiera roza el aro cierra la jornada matutina. Y llena los ojos.

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