Juegos Olímpicos Río 2016
Domingo 14 de Agosto de 2016

Del Potro y la generación Dorada redondearon un sábado de gloria en Río

Fue uno de esos días que quedan grabados para siempre en las retinas de quien pudo verlo a través de la televisión, pero fundamentalmente para quienes tuvieron la fortuna de estar presentes ayer en el Parque Olímpico.

Cuando el viernes Juan Martín Del Potro le ganó al español Roberto Bautista Agut, lo primero que consultó la prensa acreditada argentina, casi con desesperación, fue el horario del partido de ayer con Rafael Nadal por las semifinales, temiendo que se encimara con el tremendo choque entre Argentina y Brasil por la fase de grupos en básquet. Y, Ley de Murphy mediante, nunca falla, los partidos se encimaron. Había que elegir entonces entre el básquet y Del Potro. De un lado, el primer gran choque entre los gigantes de este lado del mundo, que hasta ahora sólo habían estado frente a frente en beach vóley, vóley femenino y rugby masculino, todos roces sin equivalencias. Y del otro, el inmenso tenista de Tandil, en el más amplio sentido de la palabra, que después de dar uno de los grandes impactos del comienzo de los Juegos eliminando al número uno del mundo Novak Djokovic, justificó ese resultado hilvanando victorias hasta instalarse en las semifinales de ayer. El partido de tenis tenía el plus de la medalla. Del Potro podía asegurarla, pero el básquet el inmenso valor del clásico y el acoso de la necesidad imperiosa de ganar para no correr grandes riesgos de quedar eliminado antes de los cruces. Presentadas las opciones y la evaluación de la jornada, se asegura que este sábado 13 de agosto quedará como uno de los días más importantes de Argentina en Río 2016. Del Potro le ganó a Nadal por 5/7, 6/4 y 7/6 (5) en 3 horas y 8 minutos, se aseguró la medalla de plata y enfrentará al escocés Andy Murray, defensor de la corona, por la medalla de oro. Y la Generación Dorada se impuso a Brasil tras dos suplementarios por 111 a 107 tras igualar en 85 y 95.

Fue una jornada excitante. Fue uno de esos días que quedan grabados para siempre en las retinas de quien pudo verlo a través de las imágenes de la televisión, a pantalla partida, pero fundamentalmente para quienes tuvieron la fortuna de estar presentes ayer en el Parque Olímpico, en Barra de Tijuca.

Por un lado, un gimnasio en ebullición pugnando y presionando por su selección con algunas trampitas en la organización del encuentro porque se bloqueó la venta de algunos ingresos y hubo asientos llamativamente vacíos. Por el otro, un court central imponente apoyando a Nadal, quien es una leyenda con enorme actualidad, y que por eso recibe los favores del público de todo el mundo que lo alienta desde su admiración y a manera de agradecimiento por su brillantísima carrera.

Visitantes como pocas veces, o quizás ninguna otra, la Generación Dorada y Del Potro dejaron su sello en una de las jornadas más gloriosas del deporte argentino de los últimos años.

La selección de básquet se aseguró el acceso a los cuartos de final y es todo un logro para un plantel que está mostrando los últimos gestos de una jerarquía inconmensurable. Delpo ya mejoró su extraordinaria actuación de Londres 2012, cuando venció a Djokovic en el duelo por la medalla de bronce. Fue una jornada digna de Río de Janeiro, soleada y de una temperatura de alrededor de 25 grados, pero teñida de celeste y blanco al ingreso y a la salida del Parque.

El partido de básquet terminó unos pocos minutos antes que el de tenis y no había simpatizante que no bajara por las escaleras sin preguntar qué se sabía de Del Potro o buscando el resultado en la aplicación de los Juegos para celulares que, bueno es reconocerlo, funcionan muy bien. El Parque Olímpico ya estaba repleto de argentinos al mediodía y volvió a colmarse cerca de las 17 cuando los simpatizantes que salían del Arena Carioca 1, ubicado casi detrás de todo, empezaron a encontrarse con los que salían del tenis. Todos con el mismo objetivo, preguntar cómo había salido el partido que no habían podido ver.

Diez minutos después, con todo el mundo ya enterado de una y otra hazaña deportiva, las cercanías del court central de tenis se transformaron en una tribuna albiceleste que festejaba ambos resultados.

Como casi siempre aquí, el festejo se produjo con tranquilidad y sin incidentes con el público brasileño que obviamente es amplia mayoría. Encima, al ser sábado, amantes del deporte de otros sectores de Brasil incrementaron la población de Río exponencialmente y transformaron la escenografía de los lugares de competencia en mareas humanas que se desplazan hacia uno y otro lado. Más aquí, donde se disputan la mayoría de las disciplinas. Ya más tarde, con la noche encima, oscurece alrededor de las 18, a unos pocos kilómetros del Parque Olímpico, en la Villa, se desató otra locura reservada sólo para deportistas y jefes de equipo que dieron rienda suelta a la alegría y terminaron de exteriorizar toda la tensión contenida tras dos duelos que, se insiste, quedarán marcados como los más importantes de la delegación Argentina en Río 2016.

La medalla de oro de Paula Pareto en primer lugar, por supuesto, las victorias de Del Potro sobre Nadal y Djokovic, el triunfo de la selección masculina de vóley contra el campeón olímpico Rusia y el festejo de la Generación Dorada frente a Brasil, en un duelo histórico, quedarán marcados como algunos de los hitos más importantes de la delegación argentina que aquí está acompañada por su gente como nunca le pasó antes. Hoy será otro día de gloria porque Del Potro se colgará, en el peor de los casos, la medalla de plata en tenis masculino individual, igualando, en ese caso, la proeza de Gabriela Sabatini en Seúl 88. Pero exhausto y todo le dará batalla a Murray, quien ya conoce de estas emociones. Mientras eso suceda, en la Villa Olímpica, los héroes de la Generación Dorada estarán alentando a Delpo por la tele y descansando para el partido de mañana ante España, en esta especie de gira de despedida de una de las selecciones argentinas más importantes de todos los tiempos en cualquier deporte que sea.

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