Policiales
Miércoles 15 de Febrero de 2017

"Dejamos todo en manos de Dios y la Justicia", dijo la mamá de Luján

"Lo único que queremos es que se haga justicia. No fue un disparo accidental porque él tiró y después se tropezó. Hay que esperar, pero en el juicio todos se dieron cuenta de la mentira que él mismo terminó reconociendo: el arma no era de mi hijo. Se la plantaron". Así habló con La Capital Ramona Coronel el primer lunes de febrero, cuando empezó a juzgarse el crimen de su hijo Ezequiel Luján tras cinco años de epera. Estaba acompañada como cada día de audiencia por el padre de sus cinco hijos, Héctor Rubén Luján, y la hermana mayor del joven fallecido, Daniela. Ellos dieron una pelea sin estridencias y nunca convocaron a una marcha. "Dejamos todo en manos de Dios y la Justicia", explicaron el primer día de debate.

"Nosotros venimos tranquilos, relajados y con dolor. Pero no venimos con temor", repetía entre lágrimas el padre del joven, que a sólo un mes del homicidio debió recibir un tratamiento psiquiátrico que sigue hasta hoy, mientras que otro hermano de Ezequiel a los pocos días intentó ahorcarse y el incidente le dejó secuelas. Sobre Ezequiel, contaron que cuando era menor de edad estuvo quince días internado en el Instituto de Rehabilitación del Adolescente de Rosario (Irar). Una experiencia que según cuentan lo marcó y lo llevó a buscar estrategias para alejarse de las adicciones: "Hacía dos años que no se drogaba más. No andaba robando. Pintaba casas para la Comuna (de Pueblo Esther), estaba haciendo un curso de capacitación laboral dos veces por semana, otro curso en el Parque Industrial y había retomado la primaria en una escuela nocturna. Estaba todo el tiempo ocupado".

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