Opinión
Martes 19 de Julio de 2016

Defender a las pymes y a la industria

El autor de la nota, referente del peronismo santafesino, destacó que el Poder Ejecutivo Nacional ha hecho propias y ha acompañado en el Congreso las leyes de pymes y autopartes que tuvo el apoyo categórico y unánime en el Senado.

El tratamiento y posterior aprobación en el Senado de la Nación de las leyes que otorgan incentivos a las pequeñas y medianas empresas y al sector autopartista y la media sanción al proyecto de fomento a la producción de maquinaria agrícola, hablan de la conciencia que todos hemos tomado sobre el rol de las pymes en la Argentina, un actor principal, un verdadero eje del fortalecimiento de la trama socio-productiva del país que hoy es un factor clave en la distribución del ingreso, en el arraigo y en la movilidad social ascendente para nuestras provincias.

Sin duda los estímulos que se plantean en la ley aprobada para las pymes son muy importantes. Por el vínculo que tiene la pequeña y mediana empresa con el mercado interno, es fundamental que se resguarden todas sus variables y no sólo respecto al tema tarifario.

Es imperativo comprender que tenemos una transición difícil en el sistema internacional, como la situación de nuestro principal socio comercial -Brasil-, tenemos un mundo que tiene más para vender que para comprar. No hay país que haya generado una política exportadora sin tener primero un mercado interno fuerte y por ende es central defender su funcionamiento y mantenerlo activo.

En ese sentido, el mundo automotriz cambia aceleradamente y nos genera muchos desafíos, como es el de tener un esquema autopartista de alta competitividad, con mano de obra preparada y entrenada,

En un momento de la historia, Argentina llegó a tener el 90 por ciento de integración de autopartes nacionales en la fabricación de vehículos producidos en el país. Lamentablemente eso ha cambiado y mucho, y hoy apenas se supera el 20 por ciento de componentes locales en cada automóvil fabricado.

Quizás, como es el objetivo del proyecto, llevar esta cifra al 30 por ciento para algunos puede sonar a poco. Pero para la industria nacional de autopartes es un aliciente importante para un sector que tiene mucho para crecer si tiene esta posibilidad y la estabilidad de un marco legal que lo propicie.

Cada punto de crecimiento en la composición de partes nacionales en los vehículos fabricados en tierra argentina, significa no sólo una defensa de puestos de trabajo, sino que es también la posibilidad real de crecimiento y de garantizar a estas empresas autopartistas -en gran parte pequeñas y medianas- su continuidad y la posibilidad de seguir incorporando tecnología y capacitando a sus trabajadores.

En este sentido es necesario tener un Estado que acompañe el proceso, que facilite la capacitación laboral, y el acceso a la tecnología.

Complementar la articulación del sector de autopartes, la pequeña y mediana empresa con bienes de capital de la industria nacional es fundamental. Y aquí es donde el proyecto para el fomento a la producción de maquinaria agrícola y agropartes, es vital para muchas provincias del interior, en particular Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires.

Desde 1878, cuando en Esperanza Nicolás Schneider fabricó el primer arado en nuestro país, y cuando en esa época en Colonia Gessler Bartolomé Long producía la primera cosechadora argentina, Santa Fe se convirtió en líder nacional y modelo de crecimiento de uno de los sectores más dinámicos de la industria de bienes de capital y actor central en el desarrollo de la Argentina.

El protagonismo de nuestro fabricantes continuó a largo de los años con distintos hitos como cuando en 1929, en Sunchales, Alfredo Rotania fabrica la primera cosechadora automotriz del mundo, o como cuando Don Roque Vasalli, en 1951 en Firmat, inventa el primer cabezal maicero para trilla directa del planeta.

De la misma forma, tenemos ejemplos de esta pujanza también en Buenos Aires y Córdoba: en Tres Arroyos, Juan Istilart produce en 1916 la primera trilladora a vapor y en 1944 Carlos Miguel Mainero en la ciudad de Bell Ville, inventaba una de las primeras máquinas para la cosecha del girasol del globo.

Con esto quiero indicar que no somos nuevos en la fabricación de maquinaria agrícola, sino que fuimos pioneros en el mundo y si en algo tenemos potencial y futuro, sin dudas que es en el crecimiento de este sector.

Si hablamos permanentemente del sueño de una Argentina líder agroalimentaria, líder agroindustrial -porque tenemos agua, porque tenemos tierra, porque tenemos gente capacitada para producir- es fundamental el manejo de la biotecnología y los insumos, y es prioritario tener una industria de maquinaria agrícola propia y fuerte.

Lo que antes mencionábamos en referencia a las pymes como factor central para el crecimiento socio-productivo, se nota en la mayoría de los pueblos de nuestra provincia donde hay una fábrica de implementos agrícolas. A lo largo del tiempo han surgido y se han sostenido dando trabajo e incorporándose a la trama de movimiento agroindustrial que tiene en particular la provincia de Santa Fe, y por eso nos parece clave que la maquinaria agrícola esté incorporada a un régimen especial de fomento y sea considerada un sector estratégico.

Y este debe representar el inicio de una discusión que nos lleve a avanzar en la incorporación del resto de los bienes de capital contenidos en el decreto 379/01 que año tras año viene peregrinando para obtener la prórroga por parte del Poder Ejecutivo Nacional.

En esto tenemos que quitarnos realmente el cortoplacismo y pensar en serio en los sectores estratégicos de la industria nacional. Tenemos que trabajar para que la próxima discusión sea incorporar en la legislación a todos los otros fabricantes de bienes de capital, para que podamos seguir por mismo camino, dándole estabilidad y futuro

Lo bueno es que en un momento difícil, en un escenario difícil, tengamos la capacidad de ponernos de acuerdo sobre cuáles son los instrumentos imprescindibles para que esas pequeñas y medianas empresas puedan mantener su nivel de empleabilidad.

El Poder Ejecutivo Nacional ha hecho propias y ha acompañado en el Congreso las leyes de pymes y autopartes que tuvo el apoyo categórico unánime en el Senado. De la misma manera deseamos el acompañamiento de la Cámara de Diputados al proyecto de Maquina Agrícola y la pronta implementación del gobierno nacional a toda esta legislación que sumará una formidable herramienta para el desarrollo argentino.

Y si bien estas leyes son herramientas válidas e importantes, no son suficientes. Pretendemos que el gobierno también tome rápidamente las medidas necesarias para revertir el impacto negativo del incremento de las tarifas, de la fuerte suba de las tasas de interés y despeje con acciones claras las fundadas dudas del sector respecto a una apertura indiscriminada de las importaciones.

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