Policiales
Jueves 13 de Octubre de 2016

Declaraciones cruzadas en torno al operativo en el que cayó Aldo Orozco

El ex jefe de Drogas de Venado Tuerto, Alejandro Druetta, dio una versión diferente a la de un abogado preso en el procedimiento

En el juicio que se sigue en los Tribunales Federales a siete personas por integrar un grupo narco liderada por Aldo "Totola" Orozco, ayer todo giró en torno a la acción que dio lugar al proceso: el operativo en el que cuatro de los imputados fueron apresados el 27 de junio de 2012. Dos testimonios resaltaron en la audiencia. Primero el del abogado que acudió al lugar llamado por uno de los ahora juzgados, que aseguró haber visto cómo el jefe del operativo policial metió medio cuerpo en el vehículo de los implicados dejando caer un paquete, para luego plantarle un arma de fuego. Luego fue el turno de este oficial quien declaró que forcejeó en el vehículo con "Totola" porque resistió su arresto y que el abogado le dio un puñetazo. "Cuando me golpeó lo reduje en el piso y ahí se le cayó un arma", dijo.

El duelo de ayer pasó, como desde el inicio del trámite, en establecer quién dice la verdad y quién miente. Aquella madrugada de hace cuatro años fueron detenidos Aldo Orozco, Daniel Riera, Fernando Bermaz y Juan Martínez adentro de un Citroën Berlingo por efectivos de la Brigada de Drogas Peligrosas VIII de Venado Tuerto. Los pesquisas dijeron haber hallado en el auto 4 kilos de droga. La acción inicial la hicieron policías de la comisaría 13ª de Firmat a los que les llamó la atención, según dijeron, cuatro personas en un auto a las 2.30 de la madrugada en un barrio firmatense. Ante eso uno de los efectivos, Sebastián Solé, llamó a la Brigada de Drogas, que demoró 40 minutos en llegar desde Venado Tuerto. Los cuatro hombres se negaban a salir del vehículo y uno de los ocupantes llamó a su abogado, Carlos Villalba, quien llegó con su colega Ariel Cignoli.

Contra el jefe. Esos dos letrados hablaron ayer. Villalba hizo eje en el jefe del operativo, el comisario Alejandro Druetta, que hoy es jefe provincial de Inteligencia de Drogas.

"Recibí un llamado desesperado de Riera de que los habían detenido en Deán Funes al 1200. Estaba durmiendo pero vivo a diez cuadras del lugar así que me puse un pantalón arriba del pijama y salí. Al llegar había una patrulla policial y no había vallado. Controlaban el vehículo que estaba ahí y esperaban que llegaran otros efectivos. Aparecieron muchos vehículos policiales y mucha gente", empezó Villalba.

El abogado dijo que uno de los policías, a quien identificó como Alejandro Druetta, se acercó al auto, abrió la puerta y dejó caer algo dentro. "Me pedían que fuera testigo y yo les dije que no iba a hacerlo. Una porque estaba allí impuesto del mandato de un cliente que me llamó. Pero además porque vi que arrojaron algo adentro, en el lugar del acompañante. Después me dieron una paliza bárbara y me colocaron un arma de guerra para invalidar mi testimonio. Me dijeron que me iban a arruinar y lo hicieron a nivel profesional y personal. Druetta me llevó en su auto particular hasta Venado Tuerto. Me pegaron tantas patadas que desde entonces sufro de incontinencia", afirmó.

El fiscal Federico Reynares Solari se situó en la vereda opuesta al abogado: le preguntó cómo había sido que mientras Druetta metía la mitad del cuerpo en la Berlingo y dejaba caer un paquete, el que estaba en el lugar del acompañante, que era Totola, no hubiera reaccionado. "Recuerdo que gritaba", dijo Villalba.

A los quince minutos le tocó el turno a Druetta de sentarse frente a los jueces Omar Digerónimo, Beatriz Caballero de Barabani y Jorge Venegas Echagüe, del Tribunal Oral Federal II. Con serenidad y fluidez defendió su operativo.

La otra cara. Dijo que como los cuatro no querían bajar de la camioneta intentó romper la ventanilla con la culata de su arma pero no pudo. "El vidrio no se rompe, el conductor se asusta y destraba las puertas. Yo manoteo la puerta y me pongo a forcejear con Orozco. Yo para sacarlo, él para no salir, y se golpea la cabeza. Se me acerca el abogado más gordo (Villalba) y me pega en la frente. Yo seguí forcejeando con el abogado, lo tiro al piso y se le cae un arma".

El actual jefe de Inteligencia de Drogas aseguró que en la requisa encontraron dos ladrillos de marihuana en el auto donde estaba Totola y un bochón de cocaína detrás. En algún momento dijo que él había ido en su auto particular desde Venado Tuerto hacia Firmat.

Los abogados defensores Sergio Merlini y Mariano Alvarez apuntaron a algo que para ellos es esencial. Su estrategia pasa por dos puntos. Uno es demostrar que no hay evidencia de la droga requisada porque no se determinó su cantidad en la prueba pericial. Según ellos no se puede cuantificar lo que se dice que se le secuestró a Totola y su grupo por la rotura del cromatógrafo en el momento de la prueba y por el hecho de que la mercadería incautada ya se incineró. Este punto no es casual. Ocurre que pese a que luego los terminó procesando al iniciarse el trámite el juez Carlos Vera Barros había considerado tan defectuosa el acta policial que anuló el procedimiento. Una de las cosas que señalaba entonces —aunque luego procesara dos veces a Orozco— es que no había evidencia clara del secuestro de droga.

Operativo cuestionado. Los defensores apuntan también a algo que es rutina en los procedimientos policiales en Santa Fe, lo que los torna invariablemente sospechosos: es remota que la detención de un narcotraficante se origine en investigaciones previas. De hecho este caso partió de un operativo casual en donde una patrulla al mando del cabo Sebastián Solé, como él mismo dijo ayer en el juicio, detuvo a los cuatro hombres sin más motivo que parecerle raro verlos a la madrugada adentro de un auto en un suburbio de Firmat.

Alvarez le preguntó dos veces a Druetta si conocía a Orozco de antemano y si tenía órdenes de detenerlo. El oficial respondió que su superior de entonces, el ex jefe provincial Cristian Sola, le había indicado que había rumores en Firmat de que Totola tenía actividades narco y que constatara si eso era verdad.

Luego le preguntó si había detenido a otro narco de importancia en la misma zona y en la misma época. "Sí, a (Carlos) Ascaíni", dijo Druetta, en relación al ya célebre traficante de Villa Cañás. Los defensores usarán esto en su alegato. Ese operativo que hizo Druetta todavía sobrenada en la polémica. Lo hizo el mismo día que se hizo cargo en Venado Tuerto en respuesta a un clamor vecinal contra Ascaíni que es, indudablemente, un vendedor de drogas. Pero en esa detención Druetta dijo haber secuestrado un arma, lo que tramitó en los Tribunales provinciales, en un caso que concluyó con el sobreseimiento de Ascaíni por lo inverosímil del acta policial. La otra parte del procedimiento siguió en la Justicia Federal. Es por el secuestro de un kilo de cocaína que la pericia determinó que en un 97 por ciento era azúcar.

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