El Mundo
Lunes 27 de Junio de 2016

De vuelta a la casilla de partida y lejos de la gobernabilidad

Aunque el voto de ayer mostró avances respecto a diciembre, sigue la división en cuatro partidos incapaces de formar gobierno

Tras el veredicto de las urnas en España, la incógnita es ahora si el país tendrá por fin gobierno. El resultado de las segundas elecciones en seis meses refuerza a Mariano Rajoy, a quien muchos daban por acabado en estos comicios, pero en la nueva etapa en la que entró el país en diciembre ser el más votado ya no es garantía de nada.

"Reclamamos el derecho a gobernar porque hemos ganado las elecciones", proclamó Rajoy al reivindicar su victoria. Pero los tiempos han cambiado en España con la sustitución del bipartidismo, la hegemonía de dos grandes partidos, por un multipartidismo protagonizado por cuatro formaciones medianas. Y aunque puede ser importante ganar, lo imprescindible ahora es poder sumar y hacerse necesario. Rajoy, sin embargo, repite que hay que dejar gobernar al más votado.

Negociar es la única opción que ahora tiene el país para poder formar gobierno. Prolongar la ingobernabilidad hasta unas terceras elecciones antes de final de año dañaría aún más a la cuarta economía de la Unión Europea (UE) en medio del terremoto del Brexit y cuando el desempleo, pese a haber dejado atrás la crisis, sigue por encima del 20 por cientoy la deuda es superior al 100 por ciento del PIB.

Los cuatro partidos que tienen en sus manos las llaves de distintas opciones de gobierno, PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos, trazaron unos vetos tras las elecciones de diciembre que imposibilitaron la formación de Ejecutivo. No los han levantado durante esta campaña electoral.

El principal es que ninguno quiere a Rajoy. Ni el socialista Pedro Sánchez (PSOE) ni Pablo Iglesias (Podemos) ni Albert Rivera (Ciudadanos). "Este partido se merece el respeto de todos", les lanzó anoche el líder conservador desde el balcón de su partido, harto de los reproches que le hacen.

Ciudadanos es el único que en campaña dejó la puerta abierta a negociar con el PP, pero para hacerlo Rivera exigió la cabeza de Rajoy por los casos de corrupción que no atajó y saltaron durante sus cuatro años de mandato. Haber aumentado escaños frente a las elecciones de diciembre, 14 más, refuerza el liderazgo de Rajoy, pero el PP y el partido liberal se han quedado a siete diputados de la mayoría absoluta, por lo que si Rivera levantara su veto, tampoco tendrían nada que hacer si el PSOE y Pedro Sánchez deciden cumplir su palabra de no permitir un nuevo gobierno del PP.

En la izquierda, Pedro Sánchez ha logrado resistir el embate de Podemos, al que todas las encuestas situaron erróneamente como referente de la izquierda a partir de estos comicios.

Pero poco tiene el socialista que hacer si mantiene su rechazo a entrar en la "gran coalición" que Rajoy le ofreció sin éxito una y otra vez. El PSOE no solo sigue sin sumar con Podemos, sino que ahora los socialistas y los de Pablo Iglesias reúnen juntos menos escaños que antes. La opción de un gobierno de izquierda sigue en vía muerta, a no ser que Ciudadanos lo permita. Pero el veto del partido liberal a Podemos parece improbable que desaparezca.Y si Sánchez y Rivera no lograron atraer el favor de Iglesias tras intentar en marzo la investidura del socialista, no parece que lo puedan lograr ahora, que ambos han perdido diputados, 13 en total. La repetición de elecciones, aunque ha traído cambios consigo, no ha dado lugar a los suficientes para proclamar un desbloqueo. El país ha vuelto a la casilla en la que quedó el 20 de diciembre y depende de la buena voluntad de cuatro líderes para volver al terreno de la gobernabilidad.

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