Economía
Lunes 04 de Julio de 2016

"De Vido es el gerente de lujo que tuvieron siempre los Kirchner"

Diego Cabot nació en Santa Rosa, La Pampa, en 1970. Se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En 2004 ingresó a la redacción de La Nación, donde ahora es editor. Es coautor, junto a Francisco Olivera, de los libros "Hablen con Julio", "El buen salvaje. Guillermo Moreno. La política del garrote"y "Los platos rotos".

"Hablen con Julio". Una frase que explica la influencia de Julio de Vido en los 12 años de gobiernos kirchneristas. Un pasaporte para empresarios que querían —y que hicieron— negocios con el Estado. Así es el título del libro que Diego Cabot y Francisco Olivera publicaron en 2007 sobre vida y obra del entonces ministro de Planificación.

"De Vido es el gerente de lujo que tuvieron desde siempre los Kirchner", dice Cabot en una entrevista con La Capital. Hoy caído en desgracia, investigado y con pronóstico procesal reservado, el diputado nacional es el disco rígido de la década de los Kirchner en el poder, el que se convirtió en abrepuertas de empresarios, pero también el que construyó el vínculo con intendentes y gobernadores de todas las provincias con sello K.

—¿Quién es De Vido, cómo se lo puede caracterizar?

—Es un gerente de lujo que tuvo desde siempre Néstor Kirchner. De Vido fue funcionario desde que Kirchner era intendente de Río Gallegos, no es un amigo, sino una de esas personas a las que uno se llevaría a cualquier trabajo: alguien que no hace preguntas y que ejecuta cualquier tarea que le ordene el jefe, en ese caso Kirchner.

—¿El peronismo le ha soltado la mano como a López y Jaime o el de De Vido es un caso especial?

—El peronismo es una maquinaria perfecta para estar en el poder o para recuperarlo lo antes posible cuando está afuera. Ese camino que ahora necesita hacer para recuperar el poder o para anotarse en la línea de largada requiere pragmatismo, y como pragmático que es, si el sobrepeso de De Vido es muy fuerte, lo va a entregar. Yo creo que es un sobrepeso con el que el peronismo no podía anotarse en la línea de largada. No me cabe la menor duda que el peronismo va a ir aislando a La Cámpora y, luego, La Cámpora se va a ir desmembrando y De Vido va a quedar aislado.

—Usted escribió el libro en 2007, y fue uno de los primeros trabajos sobre corrupción en el kirchnerismo. ¿Lo sorprende el desenlace de la historia o era previsible la caída de un personaje como De Vido?

—No me sorprende para nada. Sí me sorprende que haya pasado tanto tiempo y que la Argentina se haya dado el lujo de entregarle a De Vido la gestión de resortes clave como infraestructura, cuestiones viales, viviendas sociales. De Vido no sólo fue gestor de negocios sino un hombre de absoluta ineficiencia. Todo lo que pasó por sus manos terminó en colapso.

EM_DASH¿Y por qué esa devoción de muchos intendentes con De Vido? En Granadero Baigorria tenía una calle y lo trataban como un héroe.

—De Vido-López fue la dupla que el kirchnerismo utilizó para hacer política mediante la compra de voluntades de la mano de la entrega de obra pública discrecional en las provincias. El kirchnerismo centralizó todos los recursos como nunca antes había sucedido, y eso le dio la posibilidad y las herramientas para utilizar la obra pública. Y, obviamente, hubo muchos evangelizados por los ceros y el poder. Cuando hay muchos ceros en el medio hay muchos evangelizados.

—¿Es verdad que De Vido le presentó la renuncia a Cristina porque se veía venir el desenlace y ella le dijo "de acá te vas con nosotros"?

—No creo que De Vido se haya dado cuenta de que todo iba a terminar muy mal, porque es un hombre que no tiene la capacidad de autocrítica. Si es verdad que quiso irse, pero tenía que ver con el ascenso de La Cámpora y la pérdida. De Vido manejaba la cuestión de energía, transporte, petróleo, combustibles líquidos, y lo fue perdiendo a manos de La Cámpora. El debía favores que habían sido remunerados y que la pérdida de poder le impedía cumplirlos. Empezó a tener deudas con los propios.

—Por ejemplo, ¿con quiénes tenía favores?

—Hay muchos casos que la Justicia va a ir buscando.

—¿Era otro recaudador para la Corona?

—Era una estructura piramidal, está saliendo a la luz. Esa estructura piramidal hizo ricos también a los que estaban en el eslabón del medio. La estructura se armó con discrecionalidad en el reparto cuando se hizo la ley de ministerios, en 2003. Era una estructura que tenía como fin recaudar.

—¿Hay vínculos de De Vido con el convento hacia el que López revoleó los 9 millones?

—De Vido lo visitó en muchas oportunidades. Su mujer perdió un hijo y eso lo afectó bastante y dicen —no me consta— que tenía vínculos con este convento que arropaba al kirchnerismo. Hay muchísimos lazos del gobierno nacional de entonces y de Daniel Scioli, incluso, con este convento. La visita física está documentada, o sea que relación había.

—Es grotesca la manera en que quiere desvincularse de López.

—De Vido hizo de la mentira un discurso. Recuerdo haber repasado cantidades de discursos de él y, en general, había una recurrente mención a cosas que no eran reales, desde números hasta hechos. Ante una situación como tiene ahora, en la que está en juego su libertad y de mucha gente cercana, es esperable que recurra a la mentira como defensa.

—¿De Vido terminará preso?

—Es difícil aventurar eso con la Justicia argentina. Creo que será un peregrino judicial, que se va a cansar de ir a Tribunales por diferentes causas.

—¿Puede ser la puerta de ingreso a una nueva complicación judicial de Cristina? ¿De Vido termina en Cristina?

—Varias causas de De Vido van a terminar en Cristina. Cuando se investigue la compra de combustibles esa causa irá hacia arriba. No se olvide que ellos ya, hoy, en Tribunales niegan sus responsabilidades y apuntan para arriba. Jaime y otros funcionarios tiraron las responsabilidades hacia arriba. De todos modos, Cristina tiene lo suyo con su patrimonio, con su enriquecimiento y con las causas que ya tienen mucho material probatorio, como Hotesur y los hoteles, que demostrarían que el dinero de la obra pública termina en el patrimonio de la familia.

—Tampoco hubo empresarios que se hayan negado a "hablar con Julio". Hay una corresponsabilidad del sector privado.

—Sin duda. El sector privado fue cómplice. Me acuerdo que a Olivera y a mí nos palmeaban y decían que investiguemos, pero cuando declaraban negaban todo lo que a nosotros nos decían. Es una responsabilidad muy fuerte del empresariado, pero no hay que ponerlo en el mismo plano que el Estado porque el empresario quiere hacer negocios, pero el que impone es el poder del que paga. La principal responsabilidad es del que pone las reglas.

—Carrió hizo una acusación a Hermes Binner por un presunto lazo con De Vido. Sorprende porque Santa Fe muy castigado en el gobierno anterior con las inversiones. ¿Hay algún vínculo del ex ministro con el socialismo que haya podido rastrear?

—El gobierno socialista no fue beneficiado con los subsidios al transporte. Es más había mucha preocupación por la diversidad de montos en Santa Fe y Rosario en relación con Capital Federal. Sí había manejos en el norte de la provincia que están siendo observados, fundamentalmente por La Cámpora. Han llegado telegramas de despidos de organismo públicos a gente que nunca trabajó.

—¿Si le tuvieran que poner un nuevo título al libro a partir de todo lo que sucedió luego de haber sido escrito, en vez de "Hablen con Julio cómo se llamaría?

—"Ya hablamos con Julio". El título quedó como referencia de la época: "Si querés hacer las cosas por izquierda, hablá con Julio". Yo lo escuché. Creo que repetiría el título.

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