Ovación
Miércoles 03 de Agosto de 2016

De Rosario a la selección argentina

Edgardo Bauza fue un jugador defensivo que se cansó de hacer goles, como técnico ganó dos Libertadores pero también fue candidato a concejal y cantante.

Sí, desde ayer todos los futboleros saben que Edgardo Bauza es el nuevo técnico de la selección nacional. Pero pocos saben que fue mucho más en su historial futbolístico, tan largo como sus pies. Nació hace 58 años en Granadero Baigorria. Hijo de un fabricante de pelotas número 5, comenzó de muy nene a jugar fútbol en una canchita frente a su casa. Los primeros pasos de infantiles los hizo en el club Sparta y a los 13 faltó a la escuela y se fue a probar a Rosario Central, junto a otros 500 pibes, sin que su mamá supiera. La picardía le valió un buen reto. Jugaba en el mediocampo y como había muchos volantes, se probó de 6 y quedó. Fue el comienzo en el club de Arroyito, donde jugó, fue técnico y hasta el día de hoy es hincha.

Lo empezaron a llamar Patón como a su hermano mayor, Daniel: no era para menos, a los 11 usaba Sacachispas 42, hoy mide 1,89 metro y calza 46. Jugó siempre de defensor central y a pesar de eso se cansó de hacer goles. Con 499 partidos jugados y 108 convertidos, la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol lo incluyó en 2010 entre los diez defensores del mundo con más goles en su haber. Quedó en cuarto lugar detrás del holandés Ronald Koeman (533 partidos y 193 goles), Daniel Passarella (451 partidos y 134 goles) y el español Fernando Hierro (541 y 110 goles). Y por golear también se convirtió en el máximo artillero profesional auriazul (tras Waldino Aguirre y nada menos que el histórico delantero Mario Kempes). En su debut en un clásico contra Newell's, en 1979, Central ganó con un gol de Bauza. Luego se convertiría en el jugador canalla que más goles le hizo al rival histórico local: 9 gritos.

Comenzó a jugar en primera por un caso fortuito. Tras un entrenamiento, Miguel Angel Ballejos tomó agua de una canilla con mucho caudal de agua y perdió dos dientes postizos: tuvo que reemplazarlo. Corría el año 1978 y a Central lo dirigía Carlos Timoteo Griguol. Pero luego de Central pasó por Independiente, Junior de Colombia y Veracruz de México, donde ganó dos títulos.

Dos veces fue convocado a la selección nacional. En 1982 lo llamó César Luis Menotti y un mes antes del Mundial lo dejó afuera. Luego formó parte del plantel que jugó el Mundial de Italia 1990: siempre estuvo en el banco.

Los primeros pasos como entrenador los hizo en las inferiores de Central, pero también entrenó a la primera auriazul, a Colón, Vélez y San Lorenzo. En el exterior, condujo al Sporting Cristal (Perú), Liga de Quito (Ecuador), Al-Nassr (Arabia Saudita) y San Pablo (Brasil). Sin dudas pasó a la inmortalidad en Quito y con el Ciclón. Con ambos conquistó sus primeras —y por ahora únicas— Copa Libertadores, en 2008 y 2014, respectivamente. Tras ganar la del azulgrana le entregó una camiseta al Papa. En 2012, el Concejo de Rosario lo declaró Deportista Distinguido y anteayer fue elegido reemplazante de Gerardo Martino al frente de la selección.

Pero no todo fue fútbol en su vida: el Patón tiene tres hijos, Emiliana y Maximiliano —quien desde 2009 le graba los videos para sus entrenamientos— y el más chico, de apenas dos años. Además alguna vez fue cantante: sí, cantante. Para recaudar fondos, el Negro Fontanarrosa lo convenció que grabe un tema en un CD. Hoy se ríe y jura que no lo volverá a hacer. La canción con letra de Adrián Abonizio, se titulaba "Patón y conductor". En la primera estrofa entonaba: "Mi nombre es Edgardo Bauza, soy técnico de mi club, la batuta que manejo, lleva el color auriazul". Fue candidato a concejal baigorriense por el Partido Socialista Popular (PSP). Supo subir al estrado junto al líder del partido de la Rosa, Guillermo Estévez Boero. El Patón, un jugador polifuncional.

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