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Sábado 14 de Junio de 2014

De Rosario a Canadá, a compartir la pasión por el francés

Santiago Biei tiene 23 años y representará al país en un encuentro internacional de francofonía. Es traductor de inglés y estudia ruso, italiano y latín

Santiago Biei está convencido que estudiar lenguas extranjeras habilita a una mirada más plural del mundo y la humanidad. Tanto que con sólo 23 años ya es traductor e intérprete de inglés, cursa los profesorados de inglés y francés además de la licenciatura en traducción y aprende latín, italiano y ruso. "Es mi pasión", dice como si alguien pudiera dudarlo. Fue elegido por el Centro de la Francofonía de las Américas para participar del Foro Internacional de los Jóvenes Embajadores de la Francofonía, que se realizará en Canadá desde el 22 al 30 de junio próximo. Habla de la importancia de aprender otros idiomas y abre el debate sobre qué pasa con la enseñanza de las lenguas extranjeras en las escuelas de la provincia.

En enero llegó la convocatoria al Instituto Superior Nº 28 Olga Cossettini para postularse para los debates y acciones que promueve el Centro de la Francofonía de las Américas para que el francés no se pierda, se reconozca su valor de lengua extranjera y por tanto la cultura que transmite. Santiago Biei, que es graduado y estudiante del instituto, no lo dudó y se inscribió.

Preparó la carta pedida en la que debía justificar por qué quería participar de ese foro, donde habló de intercambios y sobre todo por qué las lenguas extranjeras son su pasión. En febrero le notificaron que era uno de los 50 jóvenes elegidos (entre 440 aspirantes de toda América) para participar del encuentro que será en la Universidad de Saint Boniface, en Winnipeg.

Tres representantes. La Argentina es el único país que tendrá tres representantes en este foro. Los otros dos son Melina Blostein (Capital Federal) y Julián Cavalli, licenciado en ciencia política de la UNR. El viaje y estadía, es una beca total, están financiados por el centro de francofonía.

Santiago disfruta de la charla, donde repasa su elección por los idiomas, su infancia y adolescencia en Las Rosas, hasta que eligió estudiar en Rosario como otros jóvenes del interior de la provincia. Dice que se maravilló con el cine, mejor dicho con la sala de cine que no conoció en su pueblo, otra pasión junto a la literatura, donde los géneros de acción y suspenso les resultan buenos pasatiempos. Mira con la misma admiración que distancia al fútbol. "Esa rivalidad tan intensa que mantienen Newell's y Central" no las termina de comprender. Y confiesa que si tuviera que quedarse con un equipo, elige a Independiente.

El entusiasmo crece cuando habla del francés, pero sin perderlo de vista como una lengua extranjera más. "Las lenguas son diferentes maneras de ver el mundo, esa es la cuestión central", define y profundiza que ese permiso para ver la realidad con distintas miradas arranca desde bien temprano, o al menos eso es lo deseable.

"Esto comienza desde los niveles tempranos de la educación cuando los chicos son verdaderamente abiertos", opina y rescata las experiencias pedagógicas que se organizan alrededor de esta idea, como preparar y probar platos típicos de otros países, contactarse con otras escuelas del mundo gracias a las nuevas tecnologías, además del aporte de los nuevos textos de estudio donde están contempladas las diversidades culturales.

"El paradigma ha cambiado. Los manuales de idioma ahora muestran, por ejemplo, qué hacen los chicos con el tiempo libre en otras culturas. También cómo han evolucionado los nombres de los personajes en estos manuales, antes eran totalmente franceses y hoy hay africanos y orientales. O bien en los de inglés, donde ya no son todos rubios y de apellido Smith".

Otro punto clave para entender el valor de las lenguas extranjeras en los aprendizajes es que son una herramienta que contribuyen a la tolerancia, a la convivencia. "Hay una profesora que enseña lengua extranjera en nivel inicial, los chicos cantan, repiten cosas y no saben que están hablando francés. Ellos hablan de la seño que habla raro y la siguen. No tienen ningún prejuicio. Sí, esto tiene una aplicación en la conducta, un ejemplo de tolerancia y tiene su influencia en la convivencia".

A estas razones, Santiago suma otra más bien intelectual, como un recurso que ayuda a tener una mejor calidad de vida, en tanto —cita— se ha demostrado que contribuye a mejores estado de salud.

En las escuelas. ¿Y qué pasa con las lenguas extranjeras en la escuela? Considera que debe haber un cambio de cómo se encara la enseñanza desde las mismas políticas de Estado. Dice que cuando se enuncia (en diferentes documentos oficiales) que los alumnos deben aprender una lengua extranjera eso privilegia al inglés y va en detrimento de las demás lenguas. "Si hay que elegir un idioma, nadie va a poner como sola lengua el italiano o el francés. Es decir, desde el posicionamiento curricular oficial ya hay una actitud que privilegia la lengua inglesa. Que es importante, indispensable, pero hay que darles lugar a las otras lenguas también", analiza.

Opina que la preocupación es mayor, porque si bien en las escuelas "las lenguas extranjeras no ocupan el lugar que merecen, tampoco la lengua materna y es un problema muy grave".

Santiago Biei también es miembro del consejo directivo del Instituto Superior Olga Cossettini, lo integra como graduado. No está ajeno a los debates que se están dando en los profesorados por la reforma en los planes de estudio (sobre los que se conoció el miércoles pasado que el Ministerio de Educación decidió dar más tiempo para las discusiones).

Tiene una mirada crítica a la propuesta oficial. En especial a la posibilidad de que se pierdan horas, no por lo estrictamente laboral, sino por lo que representan para la calidad educativa. No comparte que se reduzca la formación disciplinar. "No veo bien esto de reducir horas de lengua, de gramática, de literatura para incorporar materias como movimiento y cuerpo. Esto afecta a los estudiantes, en tanto futuros profesores, el conocimiento específico tiene que estar claro sin ir en desmedro de lo pedagógico".

Además de ser graduado y estudiante del Olga Cossettini y de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), trabaja de intérprete desde su casa para una empresa multinacional con sede en Estados Unidos. Oficia de mediador entre el inglés y el español en diversos servicios comerciales, educativos, oficiales, administrativos.

Es un buen referente para preguntarle qué consejo darle a otros jóvenes que piensan en estudiar un idioma como carrera. Dice que profesorado o traductorado, todo lo que tenga que ver con las lenguas extranjeras siempre es válido y muy aconsejable desde lo intelectual, lo cultural, pero además desde las oportunidades laborales que se generan.

Entre otros ejemplos, repasa que actualmente las cátedras de francés no están cubiertas en su totalidad en la provincia, hasta piden estudiantes avanzados para ocuparlas. Algo similar ocurre con el profesorado y traductorado de portugués de la UNR. Y si bien siempre parece mayoritario, también hacen falta profesores de inglés. Una demanda de enseñanza que tampoco está cubierta.

Afectos. La conversación es siempre emotiva cuando habla del francés, de las lenguas extranjeras y también cuando repasa cómo se dio cuenta que esto era su vocación. "Aprendí a leer desde muy chico y solo. En el jardín me daban revistas para recortar y yo las leía. Siempre recuerdo la curiosidad de leer algo en el diario, una propaganda y preguntar cómo sería si estuviera en otro país. Pero mi estudio formal con el inglés comienza a los 13 años, con una profesora particular, Silvana Bosio. La quiero muchísimo porque me hizo descubrir esto que ahora me apasiona. No se limitó a darme un manual de idiomas, sino me ofrecía más material para leer, escuchar. Es un privilegio haber contado con una docente así", transmite con mucho afecto.

Tiene el mismo agradecimiento para el instituto Olga Cossettini: "Una institución pública, gratuita, de prestigio, con profesores que te acompañan todo el tiempo". Y en particular, para la jefa de departamento de francés, Marcela Fernández, que lo entusiasmó y acompañó para que ahora represente al país en este encuentro mundial de jóvenes.

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