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Domingo 01 de Diciembre de 2013

De Medio Oriente a Extremo Oriente

La desproporción evidente entre las dos naves insignia que cada potencia manda a la zona da la medida de la distancia que aún separa a EEUU, superpotencia única, de las potencias regionales.

China anunció hace una semana la creación unilateral e inconsulta de una zona aérea de control militar. Incluye las disputadas islas Senkaku/Diaoyu, pero también se solapa ampliamente con la zona del mismo tipo creada años antes por Japón. Washington, aliado y protector de Japón y Surcorea, mandó aviones a sobrevolar la zona sin pedir permiso a Pekín, al igual que Japón. También prepara maniobras navales en las que participará uno de sus 10 portaaviones nucleares. Pekín respondió enviando su único portaaviones: el Liaoning, un viejo navío soviético modernizado por los astilleros chinos.

La desproporción evidente entre las dos naves insignia que cada potencia manda a la zona da la medida de la distancia que aún separa a EEUU, superpotencia única, de las potencias regionales. Porque China, pese a su proyección económica mundial indudable, todavía es una potencia regional, pero "extralarge". Como tal, comienza a presionar en serio a sus vecinos (tiene litigios limítrofes pendientes con prácticamente todos, salvo Rusia). Tiene con qué confrontar: su enorme poder económico, ante todo, y sus FFAA, que están creciendo mucho. Pero Japón también cambia: ha desechado su tradicional doctrina autodefensiva, y su gigantesca economía junto a su tecnología podrían modificar este balance de poder regional rápidamente. Los medios oficiales chinos fueron explícitos al señalar a Japón como el objetivo principal de esta última jugada. China trata de mantener la confrontación en un plano regional, donde corre con ventaja. Otra cosa es confrontar con EEUU, al que intenta dejar de lado, reconociendo tácitamente que, aún en un juego en el que la guerra está claramente fuera del menú pero en el que se usan medios militares como exhibición muscular, no tiene nada que hacer por ahora ante la superpotencia americana. La tradicional pregunta en Washington "¿Dónde están nuestros portaaviones?" vuelve a tener actualidad. Va quedando atrás la etapa post-Irak y post-Afganistán. Dos guerras sin réditos y con mucho desgaste, material, humano y de imagen (no en el sentido occidental, de prestigio moral o "soft power", sino en el duro sentido "asiático", que es el único que interesa a los adversarios y enemigos de EEUU: una imagen de potencia cansada que no quiere más conflictos). Es precisamente esta imagen la que trabajó Rusia con su exitoso padrinazgo de la Siria de Assad. Esta percepción "asiática" de EEUU es una clave de lectura ineludible en todos los diferendos actuales, como el reciente acuerdo nuclear con Irán. Cebó a los enemigos y adversarios globales, desde el Talibán afgano-paquistaní a Assad, Irán, Hezbolá, y por cierto a Rusia y China. La audaz decisión china de estos días no puede aislarse de esta percepción de EEUU.

Pero además el conflicto planteado por China avisa que el escenario central de la competencia global se está corriendo velozmente. Los medios, los aparatos diplomáticos y militares, siguen enfocados en Medio Oriente, escena de las grandes confrontaciones Este-Oeste. Hay una fuerte inercia, pero también EEUU luego del 11-S eligió en forma absurdamente exagerada al yihadismo como su enemigo número uno. Esto llevó a una intervención fuera de escala (Afganistán/Al Qaeda) y a otra francamente errada (Irak). Dieron a Medio Oriente un tiempo extra en la escena central. Recién en 2011 Hillary Clinton, entonces secretaria de Estado, enunció en la revista especializada Foreign Policy la doctrina del "pivot", del cambio de frente de la política exterior estadounidense hacia China y Asia. En el futuro, dijo Clinton, el eje de la política exterior sería Extremo Oriente —para utilizar la nomenclatura decimonónica europea aún en circulación. El conflicto propuesto esta semana por Pekín es una evidencia clara de que ese cambio está ocurriendo a paso firme, pese a que "todo el mundo" sigue enfocado aún en el viejo Medio Oriente.

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