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Viernes 23 de Diciembre de 2011

De la mano de Yamila Cafrune, el folclore también va a la escuela

La cantante presentó un libro con propuestas integrales para nivel inicial y las aulas de la primaria

Decir Yamila Cafrune remite automáticamente a la imagen y al recuerdo de su padre, Jorge. Ella creció al amparo de esa sombra pero se fue abriendo su propio camino como folclorista  y se consolidó. Hoy, con casi 20 años de trayectoria, esta abogada de 46 años pensó que podía hacer otro aporte desde su lugar. Es por eso que acaba de publicar el libro “El folclore va a la escuela”, un abordaje desde la música y la tradición de las diversas regiones del país, acompañado de un CD que pretende subsanar una falla histórica del sistema educativo argentino y que es el refuerzo del concepto de identidad nacional.

Alejada del ruido, Yamila se radicó con su familia en Cañuelas, a unos 70 kilómetros de Buenos Aires y desde allí le cuenta a La Capital su experiencia musical y educativa.

 Proyecto. Dice que el proyecto se venía gestando desde hacía varios años pero que  empezó a concretarse por 2009. “Pensábamos junto a mi marido (y mánager Esteban Sarlenga) qué podíamos hacer desde nuestro lugar, que es el escenario, para ayudar a difundir el folclore. Nos planteamos cómo lo encararíamos, si de manera regional, si en forma provincial. Lo que quedó en limpio fue abordar regiones musicales, una de las tantas danzas que puede caracterizar a esa  región y a qué dedicábamos ese ritmo, si a la naturaleza o a algún prócer. Pero esas figuras elegidas, a la vez, tenían que ver con los contenidos curriculares. No olvidemos que el libro está planteado para trabajar con chicos de 1º a 6º grado. Y si bien hubo caudillos importantes, como Estanislao López en Santa Fe, su participación en el desarrollo de la historia nacional no está planteado dentro de los contenidos de la primaria”, explica la folclorista.

—Evidentemente la necesidad de sumar más folclore a la currícula escolar es muy grande.

—Por supuesto. Los chicos no saben quién es José Pedroni (poeta y escritor nacido en Gálvez), imaginate qué pasa con los autores tradicionales como Ramón Castilla o el Cuchi Leguizamón, o intérpretes como mi papá, Eduardo Falú, o Los Chalchaleros. No es una falla actual, es histórica. No te olvidés que la dictadura militar no sólo hizo daño a nivel físico, con las desapariciones, sino que generó la quita de la libertad. Y en esa
quita estaba la libertad de pensamiento. En esa época todos los cantores que te hacían pensar un poquito estaban catalogados de comunistas. Entonces, nos pareció con mi esposo que tal vez podíamos reforzar
lo que se da en la escuela con canciones folclóricas.

Iniciativa. Tiene dos hijos en edad escolar: Santiago, de 9 años, y Agustina, que acaba de egresar de 6º grado. “Lo que veíamos en las escuelas es que por más que las seños de música tuvieran la mejor predisposición no podían luchar contra 30 pibes que escuchaban Los Wachiturros o Justin Bieber y no lo hacían jamás con Los Chalchaleros, por ejemplo. Entonces, ¿cómo se podía pelear contra el sistema? Y el sistema no es sólo la escuela. El sistema son los medios que difunden muy poco folclore. Entonces no es que a los chicos no les gusta el folclore, no lo conocen. Y lo que no se conoce no se puede apreciar”, trata de desmenuzar la realidad.

Al espectáculo en la provincia de Buenos Aires ya lo vieron más de 10 mil chicos. “Esto está en movimiento desde 2010. Lo que pasa es que el libro fue una idea de la gente de la editorial Lesa. Yo empecé a escribir a  través de un amigo, Marcelo Rati, para el Club del Maestro, que es una revista exclusivamente para docentes. Escribimos sobre los actos patrios. Si vamos a hablar de Belgrano con la zamba Don Manuel, hablamos de la
zamba, su coreografía, su origen, cuántas clases de zambas existen, etcétera. El se dedicaba a la parte didáctica. Yo hacía eso ad honoren, pero como para que hubiera una especie de pago, el dueño de la editorial me preguntó si quería que hiciéramos promoción en algún espectáculo. Entonces le dije que promocionara «El folclore va a la escuela», que ya estaba montado. Y cuando vio lo que hacíamos se ilusionó y me dijo que eso  debía estar volcado en un libro”, amplía sobre cómo el espectáculo devino en libro.

Yamila sigue con la historia: “Tomamos lo que yo había escrito en la revista, y una pedagoga, María Elena Patzer, trabajó con los contenidos que baja el Ministerio de Educación de la Nación. Con esa línea ella escribió  todo. Y en el libro están incluidos todos los niveles de la primaria. Y se habla de los pueblos originarios, los valores, del sentido de pertenencia a la Patria, la nacionalidad. Y tratamos de volver a explotar la parte creativa del niño con lo que son las ideas para el aula”.

Sobre la ley. La hija del recordado cantor popular muerto en 1978 en un extraño accidente automovilístico cuando se dirigía desde Capital Federal hasta Yapeyú a caballo, llevando en un cofre tierra de Boulogne-sur-Mer, la ciudad francesa donde murió el Padre de la Patria, dice que “por ley el folclore se debe dictar en las escuelas. Pero tenés que tener los docentes responsables a los que les guste el folclore. Tampoco se los prepara
bien y encima tienen 40 minutos de música por semana”.

—¿Y no se podría abordar el folclore desde otras materias como la geografía, las ciencias naturales o la historia, por ejemplo?

—Eso sería maravilloso. Antes no se enseñaban, por ejemplo, los pueblos originarios, ahora sí. Quiere decir que de alguna manera se va avanzando en eso. Está en la predisposición del docente también y en el trabajo interdisciplinario de las distintas materias escolares. Por eso en el libro además del contenido está el disco. Entonces con cada contenido temático va una canción, que puede ser un chamamé, por ejemplo. Los contenidos afianzados con arte no se olvidan más. Y la devolución de los chicos es maravillosa. Por eso vamos por más, por eso queremos llegar a cada rincón del país. Ese es nuestro aporte.

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