El Mundo
Domingo 19 de Junio de 2016

De la antipolítica al desafío de controlar los destinos la "ingobernable" Ciudad Eterna

Virginia Raggi del Movimiento 5 Estrellas (M5S) difícilmente tenga algo en común con los políticos que gobernaron Roma durante décadas y la convirtieron en "ingobernable".
Raggi, de 37 años, será la primera mujer en llegar a través de las urnas a la alcaldía de la capital italiana, y eso como candidata y miembro de un partido creado recién en 2009 como un movimiento de protesta del comediante euroescéptico Beppe Grillo.
Está matriculada desde 2006 como abogada en Roma y habla fluidamente el inglés. Raggi, quien está casada con un periodista, ingresó a la política recién tras el nacimiento de su hijo en 2010.
Por entonces los acuciantes problemas diarios de la Ciudad Eterna, como las calles en mal estado, el caos de tránsito, el smog y la suciedad ya le resultaron demasiado. Percibió que los políticos no estaban interesados en resolver estas dificultades cotidianas y resolvió lanzar su propia carrera política.
En consonancia con los puntos centrales de su partido, Raggi convirtió la lucha contra la corrupción, la transparencia y la suspensión del gasto público superfluo en lemas fundamentales de su campaña.
Roma, que vivió hace sólo dos años el destape de vínculos entre la política, sectores económicos y el crimen organizado, recibe estas propuestas de brazos abiertos.
Junto con su marido fue uno de los miembros fundadores de la sede del M5S en su barrio. El partido no es de derecha ni de izquierda, sino que se presenta como una alternativa provocativa radical a los partidos establecidos. Solamente un año después, en 2012, Raggi se aseguró una banca en el ayuntamiento de Roma en las elecciones comunales.
Raggi es considerada sagaz y creíble. Quiere empezar bien de abajo y organizar muchos asuntos nuevamente, rellenar los baches, organizar carriles para autobuses y más vías para bicicletas. En cambio, rechaza proyectos a gran escala, como por ejemplo la postulación de la ciudad para los Juegos Olímpicos de 2024.
Sin embargo, algunas voces críticas advierten que la "hercúlea tarea de Roma" podría ser finalmente demasiado para ella. Porque en definitiva nadie sabe a cuánto asciende la enorme montaña de deudas que pesa sobre la ciudad.
Además, ante el volumen de los problemas que presenta la metrópoli, el cargo de alcalde más bien dañó que favoreció varias carreras políticas.

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