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Lunes 27 de Febrero de 2012

De gestos y discursos

De no mediar cambios la presidenta Cristina Fernández de Kirchner llegará mañana a Rosario junto a una nutrida comitiva.

De no mediar cambios la presidenta Cristina Fernández de Kirchner llegará mañana a Rosario junto a una nutrida comitiva. Si bien los detalles finales se terminarán de pulir esta tarde, las fuentes consultadas indicaron ayer que Presidencia había solicitado 120 lugares en el palco central. Un día antes sólo estaba prevista la llegada de 40 personas en el Tango 01. Ahora se calcula que serán tres las aeronaves que aterrizarán en Fisherton.

Se estima que Cristina arribará junto a todo el gabinete en un intento por demostrar fortaleza en momentos en que la coyuntura de la tragedia de Once tiene a hombres K en el ojo de la tormenta. Al pie del avión la recibirá Antonio Bonfatti, heredero de la administración de Hermes Binner, erigido figura central de la oposición kirchnerista, un rol que no pocos utilizan como excusa a la hora de explicar algunas decisiones de la Nación.

Entre ellas hay dos con plena vigencia: la cancelación de los vuelos de LAN desde Rosario a Lima y la aplicación de una millonaria multa a la EPE por haber aumentado las tarifas, lo que tiene en vilo el plan de obras.

Pero esa coyuntura tal vez sólo sea perceptible en los gestos de los funcionarios y no pase al campo de las palabras. Es que el Bicentenario de la bandera logra cambiar hasta los discursos más radicales.

Si no habrá que preguntarle a Fito Páez, quien el jueves recordó cuando el prócer hablaba de “enemigos internos y externos” y remarcó que eso tiene ahora plena vigencia. Quien mejor que él para ponerlo de relevancia. ¿Acaso no es la misma persona a la que le daba asco la mitad de Buenos Aires que votó a Macri en las elecciones de julio? En fin, belgranianos eran los de antes.

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