Ovación
Jueves 15 de Septiembre de 2016

¿De fácil resolución?

El pobre inicio de Central tiende a cobrarse a sus dos primeras víctimas.

Quedaron expuestos o los expusieron, esa es la cuestión. El pobre inicio de Central tiende a cobrarse a sus dos primeras víctimas. Al menos así marcan los indicadores en la cadena de mando canalla. Marco Torsiglieri y Esteban Burgos fueron empujados al pelotón de fusilamiento tribunero, el que gatilló toda la ira e impotencia por lo que hizo el equipo esencialmente en la derrota contra Vélez. Vaya a saber si el Chacho Coudet decide darles descanso obligado ante Patronato. Que haya probado y emparchado la última línea con Cristian Villagra de zaguero central y Jonás Aguirre como lateral izquierdo, además de darle luz verde a Hernán Menosse, no indica que apostará por esa puesta en escena. Porque sería como poner, en el caso de Kity y Jonás, la heladera y la cocina en la habitación.
   Claro, el Chacho es quien más sabe y mejor conoce cómo están los jugadores. Pero no lo exime del error. De hecho es el autor intelectual de todo funcionamiento auriazul. Elige los refuerzos antes que nada. Después, a los protagonistas para mandarlos al escenario con una partitura ideada a consciencia. Luego pueden desafinar o brillar. Por ahora no convencen. Y está a la vista. Aunque no todo es culpa de los zagueros centrales porque el fútbol es un deporte en conjunto. No es una disciplina individualista como el tenis.
   Si cae la guillotina sobre Torsiglieri y Burgos, como desean varios canallas, sería pegarles a los más débiles. Uno viene del exterior y el otro recién arrancaba a saborear el gusto de la titularidad tras haber esperado entre los suplentes durante un buen lapso. No se trata de oficiar de abogado, pero tampoco de hacer la vista gorda y caerles a dos jugadores que tuvieron igual o peor rendimiento que otros, que por el momento gozan de buena salud cuando en realidad la están disimulando.

Comentarios