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Domingo 02 de Marzo de 2008

De columnista a columnista

A ver, Maglione, si me ayudás un poco que de esto sabés. Te pregunto a vos porque te tengo cerca (¿una foto más abajo?), encima escribís siempre sobre estos temas, y lo hacés bien.

A ver, Maglione, si me ayudás un poco que de esto sabés. Te pregunto a vos porque te tengo cerca (¿una foto más abajo?), encima escribís siempre sobre estos temas, y lo hacés bien.

Tengo problemas con Internet, de todo tipo. Te haré algunas preguntas y esperaré tus consejos.

Creo que la mayor complicación (ya me dirás vos) se da porque aún no tengo banda ancha. Pero te adelanto que si los telemarketers de las empresas que ofrecen el servicio me siguen despertando las pocas veces que puedo dormir la siesta, con sus voces aceleradas e innecesariamente amistosas, seguiré sin gozar de los beneficios de la anchura virtual.

¿Debido a eso es que tardo tanto en conectarme?

La espera (mirar cómo da vueltas el circulito que busca y busca en el ciberespacio, lento, como si me gozara) me genera una espasmódica y ansiosa necesidad de apretar las teclas como si así acelerara algo. No vale la pena, ¿no? ¿Qué hago mientras?
¿Pongo un disco? ¿Canto? ¿Me ducho? ¿Me tomo un Rivotril? Porque yo de bajar películas y música nada. Eso es para otros, que entienden de megas, cables y conexiones raras (y que cuando los llamás para que te arreglen algo te dejan colgada por semanas). Creo que mi PC funciona mejor como tostadora o apoyapotus que como máquina multimedia.

¿Adquiero otra o sigo yendo al cine y comprándome discos? Convenceme de los beneficios y te hago caso, te juro.

Algo más: ¿vos me podés decir por qué cuando una escribió media carilla o más (según las variables del procesador de texto), cuando una se inspiró, cree que la cosa le salió entretenida y detallada, los mails se van al carajo? ¿Adonde van, me querés decir? ¿Por qué no puedo recuperarlos? ¿No será, Maglione, que a estas miserables máquinas, si no les gusta lo que escribimos lo desechan?

Y dos más, por lo que tal vez debas hacer una interconsulta con un psicólogo especializado en temas informáticos (si es que existen): ¿me podés decir por qué se instaló la costumbre de decir algo pretendidamente jocoso en un mail y rematar con un “ja ja” o "je je"? ¿No es de imbéciles? ¿No habrá que buscar estrategias para escribir divertido sin aclarar que algo tiene intención chistosa? Pensalo, esto no es chiste.

Si me pudiste seguir hasta acá, te prometo: esta es la última.

¿Por qué la gente sigue mandando cadenas de mails y encima con fotos pesadísimas que acompañan chistes, mensajes humanistas, pastorales y ecológicos? ¿Son un buen negocio, falta de creatividad o sencillamente una perversión para que los que odiamos las cadenas nos pongamos de mal humor?

Espero tu pronta y detallada respuesta, Maglione. Gracias.

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