Dallas
Sábado 09 de Julio de 2016

Dallas, estremecida por el ataque más sangriento contra la policía desde el 11-S

Medios estadounidenses indicaron que el trágico incidente no fue improvisado. Según testigos, los disparos provinieron de muy cerca.

Era un escenario posible, pero a pesar de ello nadie lo vio venir: lo ocurrido en la noche del jueves en Dallas, Texas, es el acto de violencia más grave contra la policía de Estados Unidos desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, según la el servicio de noticias CNN. Al menos cinco policías murieron. Otros siete así como dos civiles resultaron heridos. Recibieron disparos en plena manifestación contra la violencia policial. En este tipo de marchas suele haber episodios de violencia puntual, pero esta vez la situación fue totalmente distinta.

Los medios estadounidenses describen el ataque como profesional, no improvisado, con entrenamiento táctico, según sentenció el experto en temas de la policía de la emisora CNN. "No es lo habitual de una protesta". Pero si fueron varios agresores o se trató de uno solo es algo que aún no está claro. Aún por la noche el jefe de la policía David. O. Brown dijo que varios atacantes se posicionaron en un triángulo estratégico del recorrido de la manifestación y dispararon desde la altura contra los agentes. Más adelante, se sumaron los indicios respecto de la posibilidad de que el atacante haya sido uno solo, pero aún no hay confirmación.

Tres sospechosos fueron detenidos, dijo la policía texana. La televisión estadounidense mostró imágenes de los detenidos con ropa de camuflaje. También se vieron imágenes nocturnas, en las que se escuchan salvas. Testigos oculares describieron que los disparos provinieron de muy cerca. "Disparaban uno detrás del otro, uno detrás del otro", gritaba un hombre.

Arduas negociaciones. El jefe de la policía Brown dijo por la mañana a los medios que un hombre se atrincheró en un edificio de un estacionamiento. Durante las largas negociaciones, el sospechoso dijo que quería matar a blancos, sobre todo a policías blancos.

Agregó que no pertenecía a ninguna organización y que actuó solo. Con este hombre, identificado luego como Micah Xavier Johnson, la policía se enfrentó a disparos durante horas. "El fin está cerca", sentenció el hombre y amenazó con bombas colocadas cerca del lugar. Pero la policía no halló ninguna. Al parecer, Johnson era un reservista del ejército y estuvo en Afganistán. Brown afirmó que no hubo otra alternativa que utilizar un robot para detener al hombre. La máquina fue hasta él con un explosivo que hizo detonar la policía. El sospechoso murió como consecuencia de la explosión.

Es muy posible que, en el caos de la noche, los testigos hayan tomado por varios atacantes a uno solo que se desplazaba rápidamente y disparaba desde diferentes posiciones. Pero también puede ser que efectivamente haya habido varios francotiradores. "Todo el que haya participado en estos terribles asesinatos será llevado ante la Justicia", sentenció un consternado presidente Obama desde Varsovia.

Contra la violencia policial. Bajo un cielo nocturno despejado, entre 800 y 1.000 personas estaban marchando por las calles de la capital de Texas para protestar por la muerte de dos negros que fueron abatidos por la policía en un lapso de solo 48 horas en diferentes partes del país. Tanto los participantes como la policía dijeron que era una manifestación totalmente pacífica. Pero cuando faltaba poco para que terminara comenzó lo que el presidente estadounidense luego calificaría de ataque "despiadado, calculado y despreciable".

El atentado sacude en lo más profundo a Estados Unidos, y tendrá graves repercusiones. Por una parte porque al igual que el ejército la policía tiene un papel relevante en la sociedad, y por otra porque el debate sobre las armas volverá a inflamarse después de la muerte de los agentes. No está claro si hay una relación entre los atacantes y el movimiento de protesta contra la violencia policial, que tiene gran apoyo porque los cambios para corregir la desigualdad entre blancos y negros se producen de forma mucho más lenta de lo deseable en Estados Unidos.

Como la iniciativa ciudadana "Black Lives Matter" (La vida de los negros importa) no siempre ha hecho un rechazo tajante de la violencia, horas después de los asesinatos comenzó un peligroso debate: ¿Tiene el movimiento de los afroamericanos la culpa? La policía, por su parte, no establece relación alguna, informan cautas las autoridades. Todo el mundo sabe que Dallas puede convertirse en un polvorín por mucho menos.

La noche anterior, el presidente Obama hizo una declaración muy inusual apenas aterrizar en Varsovia. Dijo que todo Estados Unidos debía estar conmocionado por la muerte de los dos afroamericanos. Hay discriminación y trato desigual en el sistema de justicia, subrayó, pero también destacó que muchos policías hacen un trabajo muy difícil y excelente y que él les agradece por eso. Estas palabras del inquilino de la Casa Blanca tienen que haber coincidido con los últimos preparativos que hicieron el o los atacantes de Dallas. A las 21 hora local comenzaron a sonar los tiros. mortales.

Ultimo homenaje. Frente a un hospital de Dallas los policías lloraban por la noche a sus compañeros muertos y hacían una fila a modo de último homenaje. El personal del centro, agarrado del brazo, cubría de las cámaras a dos víctimas mortales que eran sacadas de la sala de operaciones. Lynn May, un testigo del tiroteo, declaró al periódico Dallas Morning News que estaba en Lamar Street cuando la manifestación se convirtió en una escena del crimen. Desde ahí, señaló, partieron de pronto los tiros como de la nada. "Aquí comenzó esta guerra".

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