Cultura
Domingo 23 de Abril de 2017

La fotografía que no olvida

Posteo es un fanzine que busca resaltar el carácter público de las fotos documentales. De índole colaborativa, quiere transformarse en un sitio de registro del que puedan participar miradas diversas.

Un posteo es un anuncio. Ese es su significado en la web, entre los navegantes que publican sus mensajes. Posteo es el nombre elegido por un grupo de fotógrafos para denominar a un fanzine "de publicación irregular", como ellos mismos dicen. Con dos números en la calle, la idea es que la puesta en papel de las fotos funcione como una suerte de registro, de archivo de época, ante un universo, la imagen, cada vez más efímero.

Justamente en esa operatoria parece resumirse el sentido de la publicación. Un nombre surgido de la cibercultura que los Imagen Lisy Smiles Posteo es un fanzine que busca resaltar el carácter público de las fotos documentales. De índole colaborativa, quiere transformarse en un sitio de registro del que puedan participar miradas diversas fotógrafos, sin embargo, eligieron para nombrar una publicación en papel. Ese mecanismo, llevar del soporte digital al papel, aparece como una suerte de tracción sobre algunas fotografías para que no se pierdan, para que no se olviden.
Pero además el fanzine Posteo tiene la característica de ser colaborativo. Es decir que busca sumar miradas, luces, sombras, recortes, subjetividades. Transformarse en una posibilidad, la de publicar, hacer pú- blico, y amalgamar determinadas formas expresivas. La característica no es menor ya que no hay muchas publicaciones de fotografía en la ciudad. A la vez pone en evidencia la necesidad de un ámbito que cobije la abundante aunque desperdigada producción de imágenes.
En diálogo con Cultura y libros, los fotógrafos Héctor Rio, Matías Sarlo y Franco Trovato Fuoco, impulsores y editores de Posteo, explicaron que hacía tiempo que entre ellos circulaba la idea de presentar sus trabajos de determinada manera, dándoles el tiempo necesario a las fotos para que tejan un relato. "En muchas charlas veníamos hablando de largar un fanzine", apuntó Trovato Fuoco. "Sí, hubo muchas ideas antes que no siempre llegaron a materializarse pero abonaron a la publicación de Posteo", señaló Sarlo.
"El fanzine fue llegando", dijo Trovato Fuoco mientras consideró que los trabajos de Lucio V. Ediciones, también de fotografía, sirvieron de referencia.
Hasta el momento Posteo tiene dos números en la calle. El primero está dedicado a Ni una menos y las fotografías que se publican en el fanzine son del 19 de octubre del año pasado, tomadas en marchas realizadas en Buenos Aires y Rosario, en repudio a los femicidios y la violencia machista en el país. El siguiente número exhibe imágenes tomadas entre 2009 y 2016, en juicios de lesa humanidad donde se juzgó a militares y civiles que participaron de la última dictadura cívico-militar en la región.
Cada número tuvo una característica diferente. En el primero aparece lo repentino. Un hecho que merece ser fotografiado y contado. Es un momento, acotado en el tiempo, pero a la vez con tal impronta en la vida y la agenda pública que hace suponer que no es un acontecimiento más. "Ni una menos fue un hecho que sucedió, que cobró mucha importancia. La idea fue que ese caudal de imágenes no circule sólo en las redes sociales y que a los dos o tres días desaparezca sino que pueda perdurar. El primer tema nos tomó por sorpresa, yo fui el último que me sumé ese día en la marcha y a la mañana siguiente estábamos mandándonos las fotos y empezando a buscar apoyo para poder publicarlo y al mes estaba publicado", recordó Rio.
Ahí estaba lo repentino. En cambio el Posteo dedicado a los juicios fue lo inverso —detalló Rio—; fue una juntada. Coincidimos por el tema de los juicios con Matías y con Leonardo Vincenti, y después de cinco años nos encontramos con ese trabajo que estuvo expuesto en el Museo de la Memoria, en la Bienal de Tucumán y que tomó cierta relevancia y nunca había estado en papel, ni en una revista ni en un libro. Ahí pensamos que era un buen tema para meter en Posteo. Dos trabajos, uno que arrancó de golpe y otro, que ya estaba hecho, armado y pensado, y lo pudimos sumar".
Los fotógrafos anunciaron que ya está en camino el tercero. Una mirada sobre Rosario es el tema. "Son cuatro trabajos que se pensaron individualmente. Cuando los vimos a los cuatro juntos, metidos en páginas, lo que descubrimos fue un gran laburo sobre Rosario. Hay historias que pasan en la ciudad, hay miradas diversas sobre Rosario", dijo Rio.
—¿Por qué publicar es una necesidad?
—Rio: En algún momento los tres colaboramos con Infojus Noticias y nos hizo mucho ruido que de un día para el otro desaparecieron los archivos. Queríamos que esto quede en papel.
—Trovato Fuoco: La idea es que quede un rastro material, y es también una nueva oportunidad para que pensemos "qué es publicar". Y la respuesta es clara, es hacer público algo. La web tiene una llegada masiva en el corto plazo pero después desaparece, por más que no te borren el archivo, es como que una cosa tapa a la otra.
—R: Con Posteo la idea es documentar, que esas fotos queden como documento. Alguien en algún momento lo va a encontrar, lo va a ver.
—TF: Nos gusta generar un objeto que conserve la vida real de la fotografía, al lanzarlo como fanzine es como que nos parece que alguien lo puede tener, encontrarlo y preguntarse "¿y esto, cuándo y cómo pasó?"
—¿Qué pasa con el registro y conservación de las imágenes en plena era digital?
—R: Posteo en cierta medida apunta a la memoria. Uno recuerda de su infancia tres, cuatro fotos, no más, de un cumpleaños, un acto escolar. Tendrás diez fotos importantes de tu vida. Hoy los pibes tienen millones de fotos que les sacan los tíos, los padres, los abuelos, con el celular, con la cámara, y de esas casi ninguna va al papel. Esto de que la fotografía reemplaza a la memoria, como se ha dicho y... no sé. Hoy con la invasión digital yo no sé cómo es la relación con la memoria si esos materiales no están bien cuidados, guardados. Quizás Posteo es un aporte a eso, para que quede en la memoria.
—Sarlo: Sí, algo de eso hay, para que quede en la memoria de una época.
Página por página
El fanzine Posteo busca justamente apelar a la memoria. Recorrer sus páginas es buscar en el propio repertorio de imágenes y acomodar lo que el colectivo de fotógrafos ofrece. Recordar, quitar el velo del olvido sobre aquellas imágenes, y por ende hechos, que quedaron como huellas de lo que ocurrió.
Esos rastros son a los que apelan los dos primeros números. El dedicado a Ni una menos recuerda a las mujeres en la calle, protestando, resistiendo. Pequeñas notas escritas a mano acompañan las imágenes. Son simples, mínimas, dicen mucho.
"Cuando se agrede a una mujer por medios sexuales, en un imaginario arcaico, por interpuesta persona, se agrede a su padre y a sus hermanos, a toda su familia, a la parentela, a la comunidad y finalmente a la sociedad y al Estado que deberían tener la capacidad de protegerla", advierte la antropóloga, investigadora y feminista Rita Segato, en un texto de presentación a la publicación. Tras las palabras avanzan, luego, las fotografías que interpelan y dan testimonio.
Se publican fotos de Lucía Prieto, Rio, Sarlo y Trovato Fuoco.
El segundo número de Posteo, #Másquenunca ofrece imágenes realizadas entre 2009 y 2016 en Rosario, San Nicolás y Pergamino durante el desarrollo de las causas Feced 1 y 2, Guerrieri 1 y 2, Rodríguez, Saint Amant 1 y 2 y Cambiaso-Pereyra Rossi, donde se juzgó por delitos de lesa humanidad a militares y civiles que formaron parte de la última dictadura cívico-militar en el país.
Las fotos en este fanzine son de Sarlo, Rio y Leonardo Vincenti. Hay retratos que permiten descubrir la historia y las luchas de Madres de Plaza de Mayo, querellantes, testigos, jueces, pero también están los acusados, represores, con sus miradas aún desafiantes. Las fotos también remueven oscuridades al mostrar los lugares donde se encarceló y torturó, los sitios de memoria. El registro no olvida los festejos, la emoción y el alivio ante las sentencias. El registro no olvida.
Posteo surge porque es necesario, porque sus impulsores eligieron la fotografía como forma expresiva, porque la fotografía es un documento, porque incluso, y muchas veces a pesar de sus autores, las fotos suelen mostrar algo que no se ve, que se cuela en esa hendija que filtra luces y sombras entre la memoria y el olvido.






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