Domingo 19 de

mayo de 2013

  • Ahora

    13 °C
  • LUNES

    Min. 11 °C Max. 17 °C

  • MARTES

    Min. 11 °C Max. 16 °C

Jueves, 02 de septiembre de 201020:52 | Cultura

La autora infatigable se reconcilia con su país

Abandonada por su padre y golpeada por la historia política de su país, la escritora chilena Isabel Allende recibió el Premio Nacional de Literatura, en un hecho que le permite reencontrarse con su patria.

Por Mauricio Weibel / DPA

Santiago de Chile.- Abandonada por su padre y golpeada por la historia política de su país, la escritora chilena Isabel Allende recibió el Premio Nacional de Literatura, en un hecho que le permite reencontrarse con su patria.

Radicada hace décadas en Estados Unidos y -según ella- “odiada” por la elite intelectual chilena, Isabel Allende alcanzó primero el reconocimiento mundial, antes que la alabanza en su tierra.

Corrió la misma suerte que la Premio Nobel Gabriela Mistral, quien obtuvo la mayor distinción literaria del mundo en 1945, seis años antes que el Premio Nacional.

Su vida literaria, plagada de fantasmas y pudores reales e imaginarios, comenzó hace casi 30 años, cuando empezó a escribir una carta a su abuelo agonizante de 99 años.

Las letras la llevaron a su primera novela, “La Casa de los Espíritus”, un texto adscrito al realismo mágico que recorre las tensiones sociales, políticas y cosmogónicas de Chile el siglo XX.

Nacida en Lima, crecida en Bolivia y Líbano, Allende fue educada en colegios ingleses y estadounidenses. Todo un mundo de contrastes que continuó con sus trabajos en Bélgica y Suiza, además de su exilio venezolano y su residencia actual estadounidense.

Hija de un padre, Tomás, que abandonó en Lima a su familia para abrazar su homosexualismo, según el escritor Jorge Edwards, la escritora es sobrina del presidente chileno Salvador Allende, quien se suicidó durante el golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

Tal vez por toda esa historia íntima y social sus heraldos negros son la soledad y la muerte, contrastados siempre con la posibilidad de renacer y amar.

Su texto más íntimo, “Paula”, que narra la muerte de su hija, es justamente una travesía por esos páramos.

“En mis libros -ha dicho- he querido contar la tragedia de este torturado continente y la esperanza de los hombres y mujeres que luchan por un mundo mejor”.

Siempre cuestionada por sus pares en Chile, desde hace años abandonó la idea de postular y ganar el Premio Nacional que hoy le otorgó el gobierno de Sebastián Piñera.

Las lágrimas y el agradecimiento a sus lectores no acallaron empero la distancia con los escritores chilenos, los que a su juicio la “odian” y que sólo le perdonarían su éxito “si fuera futbolista”.

No obstante, el Premio Nacional de Literatura José Miguel Varas la considera una escritora “extraordinaria por su capacidad narrativa”, aunque advierte que su extensa obra es irregular.

Aunque niega la posibilidad de un descanso, aún no definió su próxima obra, pero sí la que escribirá cuando muera su madre. “Será una novela erótica”, bromeó pudorosa. (DPA)

certifica.com