Cultura y Libros
Domingo 08 de Octubre de 2017

Un anfitrión siempre dispuesto

"Cuando uno es chico nunca tiene demasiada gente con quien hablar de historietas. Hablar con fanáticos como uno, digo yo. Fernando era uno de esos. y Fernando dibujaba bien, tambien en la línea de Pratt. Un día llego yo a su casa, y me dice que había dibujado «la primera historieta con música». Me dio a leer una historieta de cowboys, mientras, él, con la armónica, sentado en el patio tocaba algo parecido a "El árbol de la horca". Sólo paró cuando yo hube terminado.

"Cuando uno es chico nunca tiene demasiada gente con quien hablar de historietas. Hablar con fanáticos como uno, digo yo. Fernando era uno de esos. y Fernando dibujaba bien, tambien en la línea de Pratt. Un día llego yo a su casa, y me dice que había dibujado «la primera historieta con música». Me dio a leer una historieta de cowboys, mientras, él, con la armónica, sentado en el patio tocaba algo parecido a "El árbol de la horca". Sólo paró cuando yo hube terminado.

Fernando me contaba: andaba un día caminando por Venecia, durante su prolongado viaje de estudios. De pronto se encuentra con una pequeña librería. En la vidriera había un dibujo de Pratt. Fernando entra y pregunta por el dibujo. Le dicen que lo había hecho Pratt y que Hugo iba frecuentemente por allí, casi todos los días, en horas de la tarde. Fernando deja una nota para Pratt, en la librería, ilustrada de su puño y memoria: un Sargento KIrk. Una contraseña para Hugo. Al día siguiente vuelve en horas de la tarde por la librería y el maestro lo estaba esperando. Pratt se lo llevó a su casa de Malamocco y le dio de comer tallarines. Fernando recuerda la anécdota y se le hace agua la boca. No sé si por la idolatría o por los tallarines.

Meses después volvió Rep a Europa. Y me contó la misma historia. También Pratt lo invitó a comer tallarines. Se me ocurre que es una leyenda del Véneto. A todo dibujante que se halla perdido y solo en esa ciudad, se le aparece Pratt y lo alimenta. Ha sido así desde siempre. Lo será por los años de los años, indefinidamente".

Roberto Fontanarrosa

Fragmento, sección El hombre ilustrado, revista Fierro Nº 27, noviembre de 1986.

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