Cultura y Libros
Domingo 02 de Julio de 2017

Por una reeducación de la mirada

Los fotógrafos Alejandro Lamas y Luis Vignoli hacen dialogar sus trabajos en una muestra recientemente inaugurada en el Centro Cultural Parque de España. Una apuesta al despojamiento.

Una vez en la casa de Guido Maranzana, el tradicional afinador de pianos de Rosario, todos buscaban un chupete de su nieta. Él, ciego desde los cuatro años, dijo sin ver el lugar exacto dónde se encontraba el objeto perdido. El fotógrafo Luis Vignoli elige ese pequeño recuerdo familiar y se detiene en él con la curiosidad con la de quien mira el detalle para explicar cierta voluntad de ver. "La mirada del ciego fue más precisa que la de todos los videntes que ahí estábamos", dice y a la vez sentencia: "La experiencia nos puede acercar más a la percepción que al simple acto de ver".

Cerca de la percepción se llama la muestra que se acaba de inaugurar en el Centro Cultural Parque de España. La exposición reúne fotografías de Alejandro Lamas y Luis Vignoli. Las imágenes propuestas por los autores a partir de series recientes y nuevas ediciones dialogan entre sí. La idea fue generar una construcción en común basada en la imagen no explícita, en la pérdida del referente, en la antesala casi post-fotográfica. Junto con la muestra los autores proponen además realizar algunos encuentros para charlar con el público. Para el día martes 1º de agosto a las 18.30 ya hay programada una mesa con los artistas. "Observamos que la inmediatez y lo urgente suelen quitarnos lo reflexivo. Generar este tipo de momentos de diálogo nos parece necesario", explica Vignoli.

Alejandro Lamas y Luis Vignoli transitaron caminos diferentes pero con similitudes, al punto tal de que un día se terminaron cruzando. La mirada de los dos tiene devoción por lo urbano y más allá de sus recorridos previos ambos pasaron por la Peña Fotográfica Rosarina, fundada en 1950.

Lamas nació en Buenos Aires en 1954. Estudió óptica, enseñó iluminación, trabajó en publicidad, reprodujo obras de arte y emigró a España. En el año 2004 ingresó en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. Un año después publicó el libro de fotografías La otra ciudad, que dio origen al Taller de Fotografía Urbana que imparte desde esa fecha hasta la actualidad. Radicado en Rosario en febrero de 2015, enseguida replicó aquí su taller. Vignoli nació en Rosario en 1968, es arquitecto y fotógrafo. Se formó en la escuela pública y participó en talleres de orientación plástica. Su inquietud por producir y exponer sus trabajos lo llevó a manejarse en circuitos alternativos y a incentivar, desde actividades colectivas, la difusión de la fotografía. En noviembre de 2012 publicó el libro de fotografía La noche, con la Editorial Municipal de Rosario. Es docente en el Taller de Fotografía Aplicada a la Arquitectura, materia optativa de la Facultad de Arquitectura Planeamiento y Diseño de Rosario.

Lamas y Vignoli descubrieron que tenían experiencias, recorridos y lecturas comunes. Los encontró primero el gusto de querer dialogar y de ese dialogo surgió esta muestra compartida. "Cuando uno dialoga puede saber del otro o no. El acto de conocerse muchas veces se recrea en una conversación. Uno puede tener una primera imagen, pero esta puede ampliarse por los otros sentidos. Tal vez por eso preferimos hablar de percepción y no de visión", explica Vignoli, y completa: "Si bien es una muestra fotográfica, con estas imágenes queremos experimentar la posibilidad de un diálogo más allá de éstas, de lo que representen o sugieren, que inviten a pensar. Luego habrá coincidencias cromáticas o formales, pero eso será secundario".

El deseo de montar y mostrar para un fotógrafo es algo que está latente desde el momento mismo en que se elige lo que se va a fotografiar. Hay un señalamiento implícito en el instante que se captura. Para Vignoli es algo parecido al acto de decir: "Mirá eso, pero eso sí y aquello no". Entonces, para él, es tan simple como que "un fotógrafo muestra lo que mira".

Una guirnalda de bombitas de colores se entremezcla con una hilera de banderines y dialoga con un ramaje verde en contraluz. Sombras urbanas que se recortan sobre un vidrio, el reflejo de sol sobre una pared de piedra, el destello multiplicado de unas flores lila. Imágenes como fogonazos, pequeños indicios que advierten de qué se trata pero sin decir esto es una cosa o esto es otra, sino que buscan expandir los sentidos, la percepción.

Pero, ¿cómo interrogan estas imágenes en una época en que lo explícito es el centro y nos satura desde tantos dispositivos a la vez? Para el artista se trata de liberar la obra del autor y abrirla a todas las lecturas posibles.

"Alberto Manguel dice que los humanos somos animales lectores, ¿pero qué pasa cuando lo que leemos son las imágenes y estas nos bombardean sin piedad? ¿Cómo formamos nuestra biblioteca de lecturas, o por qué elegimos darles un me gusta?". Algo de eso sería esta post-fotografía, no será la foto en sí, sino lo que leemos en ella", concluye.

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