Cultura y Libros
Domingo 09 de Julio de 2017

Las políticas sociales en la Argentina, eje de un libro cuestionador

El amor: la energía de la revolución social, el libro de Laura Lamberto que fue presentado en la última Feria del Libro de Buenos Aires, consiste en un atípico y a la vez fructífero entrecruzamiento. Su autora se planta con solidez sobre el conflictivo terreno de las políticas sociales en la Argentina para, desde allí, lanzarse a un ejercicio de introspección que desemboca en perturbadoras conclusiones.

El amor: la energía de la revolución social, el libro de Laura Lamberto que fue presentado en la última Feria del Libro de Buenos Aires, consiste en un atípico y a la vez fructífero entrecruzamiento. Su autora se planta con solidez sobre el conflictivo terreno de las políticas sociales en la Argentina para, desde allí, lanzarse a un ejercicio de introspección que desemboca en perturbadoras conclusiones.

Tal como plantea en su meduloso prólogo la ex vicegobernadora santafesina María Eugenia Bielsa, "hay valentía en este libro. La valentía de gobernar el ego, de admitir el fracaso, de revisar minuciosamente los aportes de los programas sociales, de preguntarse qué significa el éxito de una política pública, de ir o volver sobre las historias, de administrar el relato del otro otorgándole mayor protagonismo que al propio".

Queda claro que lo que ha hecho Lamberto resulta inusual: simplemente, se cuestiona los paradigmas sobre los cuales se asienta el concepto de ayuda social, enclavado profundamente tanto en el justicialismo al que adhiere como en sus propias convicciones personales, de honda raigambre católica.

Ajena a la autocomplacencia, de modo crudo se plantea el fracaso de tantos esfuerzos. En su relato, que describe su prolongada militancia dentro del peronismo a través de los distintos ciclos históricos que atravesó el país después de 1976, nos cuenta el esperanzado punto de partida de su acción personal: "Los pobres se mantenían como tales frente a las políticas públicas porque estaban apáticos. Y estaban apáticos porque no haber tenido trabajo estable y digno durante tanto tiempo —desde la dictadura, cuando comenzó a gestarse la pobreza estructural en Argentina— los había frustrado colectivamente. Entonces, si alguien los estimulara para romper su apatía, ellos se abrirían para apropiarse de las nuevas políticas, comenzarían a producir conejos, ladrillos, pan, ropa".

Pero nada era tan sencillo: "Tuve que admitir definitivamente que esta estrategia era insuficiente para que una persona o familia pudiera salir de una situación de pobreza".

El recorrido por las páginas del libro permite descubrir la respuesta que Lamberto da a tan acuciante drama: ver al otro tal como es, nada menos, resulta clave. Y la más esencial de las emociones humanas, la más poderosa, el amor, se yergue en el comienzo del camino. Se trata de la base para lograr la empatía y, como Lamberto sostiene, comenzar a construir desde abajo hacia arriba, sin prejuicios ni vendas puestas sobre los ojos.

El gran desafío es lograr un cambio.

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