Cultura y Libros
Domingo 21 de Mayo de 2017

Imágenes paganas

Obras clave en la producción del rosarino Rubén Baldemar se exponen en el primer piso del ECU. La muestra es una oportunidad para conocer o revisitar una particular manera de ver de un artista singular de la ciudad

Obras clave en la producción del rosarino Rubén Baldemar se exponen en el primer piso del ECU. La muestra es una oportunidad para conocer o revisitar una particular manera de ver de un artista singular de la ciudad

El primer piso del Espacio Cultural Universitario (ECU) está habitado por estos días por seres extraños. Irónicos, satíricos, barrocos, productos del pop o del romanticismo son el resultado del ingenio artístico de Rubén Baldemar (1958-2005). La exposición, que lleva su apellido por nombre, sin más y sin menos, claro está, estará montada hasta el viernes inclusive. Recorrerla es recrear parte de la historia del arte y de los movidos años 80 y 90 en el ambiente del arte rosarino.

Más de treinta obras, reunidas por las curadoras Norma Rojas y Mónica Castagnotto, dan cuenta del trabajo del artista. Hay objetos, esculturas, pinturas. Están Baldemar y sus criaturas. Las distintas versiones de Judith y Holofernes; el Ángel, con sus alas de fuselaje; su mirada sobre la mítica Fuente de Duchamp; y los escudos de su serie Heráldica. Lo cierto es que están su mirada sobre el arte, su historia. La ironía y la sátira parecen adheridas a sus pinceles o cinceles. Citar o apropiarse han sido mecanismos clave en la composición de sus obras.

"Resulta dificultoso situar el punto exacto en que una idea se detona, tratar de permanecerle fiel, permitir su crecimiento aunque se desconozca su fondo, sostenerla en su frescura, dejarla evolucionar por nuestro espacio confiando, en que en algún momento, articulará su propio discurso para ganarse un lugar en el mundo. Es placentero poder preguntarse ¿por qué no? en lugar del algunas veces estéril ¿por qué? Jugar a maquillar, vender gato por liebre", dijo el propio Baldemar,texto que reproduce el catálogo de la exposición.

Y en un diálogo imaginario señalaba:

"—Parece mármol.

—Sí, pero es madera.

—Parece madera.

—Sí, pero... Así llego al papel. Papel que evoca mármol, piedra. Y una vez más disfrazar, travestir, dar ahora a la idea no sólo un lugar en el espacio, sino que ese espacio se meta en ella, generando cajones y pequeños recintos. Mi recorrido está en cada pieza. Estudié bellas artes, sobrevolé arquitectura, tomé clases en talleres. Lo que sirvió de todo eso está en cada mueble. Tal vez también lo que no".

La muestra que se expone en el ECU abrió el año de exposiciones del centro cultural pero también es parte de las actividades que se realizan por el 70º aniversario de la Facultad de Humanidades y Artes.

Baldemar estudió en Humanidades, más precisamente en la Escuela de Bellas Artes, allí obtuvo su licenciatura. "La Escuela de Bellas Artes tuvo el honor de contar entre sus alumnos a Rubén Baldemar. Rubén ya era profesor cuando llegó a nuestra institución, había egresado de la Escuela Provincial de Artes Visuales, y sobre todo era un artista consagrado por una obra excepcional. Esperamos que disfruten con nosotros de esta obra prolífica y aguda, sarcástica y tierna, con esa ternura que Rubén ponía en sus materiales, un pintor que adoraba pensar su hacer tanto como jugar a pintar, a recortar, a pegar", señalan desde el catálogo de la exposición. Están todos invitados.

La muestra se expone hasta el viernes inclusive, en el ECU, ubicado en San Martín 750. De martes a viernes, de 10 a 18.


Bio

"Un artista, Baldemar. No hay tantos", advierte Mónica Castagnotto, curadora, junto a Norma Rojas, de la muestra Baldemar, que hasta el viernes inclusive se expone en el ECU.

Rubén Baldemar (Rosario, 1958-2005) se graduó como profesor nacional en artes visuales en la Escuela Provincial de Artes Visuales General Manuel Belgrano, en 1984. Obtuvo el título de licenciado en bellas artes en la Escuela de Bellas Artes de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario en 2001. Estudió conservación y restauración con Susana Meden; dibujo con Julián Usandizaga y grabado con Mele Bruniard. En las décadas del ochenta y noventa es premiado reiteradas veces en los Salones del Museo Municipal de Bellas Artes y participa de numerosas muestras colectivas. En 1999 y 2000 obtiene becas ligadas tanto a su producción artística como a su interés en la restauración.

Muestras individuales: Heráldica Baldemar, Galería del Pasaje Pam (2004); Suite de la secesión, Centro Cultural Bernardino Rivadavia (1994); Judith y Holofernes, Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino, Rosario (1992); Papeles protagónicos (en colaboración con Susana Meden), Museo de Arte Decorativo Firma y Odilo Estévez, Rosario (1991) y Galería Rivoire (1987).

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