Cultura y Libros
Domingo 25 de Junio de 2017

Hugo Mujica en El Círculo

El escritor y sacerdote llega a la ciudad para dialogar sobre su último libro, Al alba, los pájaros. Sus palabras están teñidas de una honda visión filosófica, hermanada con la espiritualidad

El escritor y sacerdote llega a la ciudad para dialogar sobre su último libro, Al alba, los pájaros. Sus palabras están teñidas de una honda visión filosófica, hermanada con la espiritualidad

En el marco de los ciclos de poesía que organiza habitualmente el teatro El Círculo, el próximo viernes, a las 20, se presentará el poeta y ensayista Hugo Mujica, visitante frecuente de nuestra ciudad. El escritor, nacido en Avellaneda en 1942, y que también es sacerdote, es valorado por su poesía de tintes filosóficos, cargada de una fuerte dosis de espiritualidad.

Mujica llegará a Rosario para dialogar acerca de su último libro, Al alba, los pájaros (Antología poética 1983-2016), con la coordinación del habitual cicerone de El Círculo en cuestiones literarias, el también poeta Héctor Berenguer. La entrada es libre y gratuita.

A continuación, una breve muestra de la producción de Mujica.

Alba

Quieto,


como no moviéndose

para que la sangre no rebase

la boca


Quieto,


como sintiendo un pájaro

herido

en la palma de la mano


sin cerrar la mano

sin abrir los ojos.


hay una fe que es absoluta:


una fe sin esperanza.

Hace apenas días

Hace apenas días murió mi padre,

hace apenas tanto.


Cayó sin peso,

como los párpados al llegar

la noche o una hoja

cuando el viento no arranca, acuna.


Hoy no es como otras lluvias

hoy llueve por vez primera

sobre el mármol de su tumba.


Bajo cada lluvia

podría ser yo quien yace, ahora lo sé,

ahora que he muerto en otro.

Hay perros que mueren de la muerte de su amo

Hay perros

que mueren de la muerte de su amo


cuerpos que no hacen el amor,

hacen el miedo


que no se agitan,

tiemblan.


Y hay hombres

en los que muere dios

como una gota de lacre

sobre el pecho

de un torso de mármol,


son los que lloran cuando creen

estar hablando,

o gritan soñando, pero al alba

olvidan el grito

con que encendieron la noche.


Hay hombres en los que gime dios

por no encontrar un hombre

donde morir de carne,


pero no llora como quien lo hace

solo,

llora como quien llora abrazado a un niño.

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